Dmitry Sokolov. ¡Joder! Soy un estúpido de mierda que no fue capaz de proferir palabra alguna al tener a ese hermoso ángel frente a mí. Aunque no pude ver su rostro completamente, de algo estoy seguro y es que, es hermosa tal y como es. Camino rápidamente a mi oficina y al llegar me sirvo un trago. Lo necesito para bajar la adrenalina que recorre mi cuerpo en estos momentos. Me asomo por el ventanal de mi oficina y contemplo a todos los hombres entretenidos con diferentes mujeres; aunque en mi cabeza solo aparece la imagen de The angel una y mil veces. ¡Carajo! Llamo a Vigo por teléfono y este me contesta al tercer tono. —Dmitry, ¿qué necesitas? —¡Te quiero en mi oficina ya! —Joder, hombre qué temperamento el tuyo. Voy en camino. Cuelgo la llamada y me quedo esperándolo. En men

