Grant Barrett, el duque de Darling, entró en su biblioteca esperando encontrarla vacía. Respiró aliviado cuando todo estaba como esperaba. Su madre solía quedarse en la Abadía de Darling, la sede del ducado, pero Grant prefería Londres. Su mansión era lo suficientemente grande para los dos, pero con su madre en la residencia, parecía que las paredes se cerraban sobre él. Ella sofocaba sus actividades, y él odiaba cuando ella lo cuestionaba. ¿No podía un hombre hacer lo que quería sin que su madre le respirara en la nuca? Al parecer, no... Grant fue a la barra lateral y se sirvió una copa de brandy. Rara vez bebía tan temprano, pero a veces era necesario un trago. Necesitaba la fortificación si tenía que volver a conversar con su madre. Llevaba días siendo una arpía, y Grant estaba a punt

