— Más bien ¿Qué haces en este lugar que no es de tu clase? — Pregunté aparentando tranquilidad
— Huyendo de mi sociedad — Contestó mientras se sentaba a mi lado
Verlo ahí en un lugar tan inadecuado `para él, con su abrigo n***o y sus zapatillas relucientes me causó risa, pero no dejé que mis nervios me traicionaran
— Qué tramposas casualidades nos ofrecen los días — Dije
— Eso, o me estás siguiendo — Añadió con arrogancia
— ¿Seguirte? Yo vine primero — Dije con orgullo — Además no podría seguir tu Ferrari, caminando
Thiago se rió — He decidido caminar
— Eso no puede ser verdad — Comenté, estaba tan nerviosa que no era capaz de formar ideas más largas
— ¿Por qué estás aquí y no en casa? — Preguntó evadiendo lo que dije — Estás embarazada y debes cuidarte - Agregó
Que mencionara mi estado, me arruinó la magia del encuentro — Estoy embarazada no enferma — Me expresé molesta
— No hables más — Dijo con un tono de voz baja —Contemplemos la maravilla que nos ofrece la noche
— Es ridículo; solo hay oscuridad — dije como niña caprichosa y malcriada, ignorando lo importante que era para él, contemplar eso
— Sí, pero es mejor que la nuestra — Contestó
— Tú vives feliz, no tienes ninguna preocupación, eres millonario, eso es suficiente para resolver cualquier cosa — Dije todavía molesta — Oscuridad la mía, estar embarazada por error, seré madre soltera, no tengo ningún trabajo fijo y para mayor desgracia, enamorada de un hombre que no podré tener nunca
— Yo te daré trabajo fijo — Comentó con una tranquilidad que me alteró más, sobre todo porque estaba evadiendo todo lo demás que habías dicho
— Ni siquiera sé qué haces aquí, un hombre como tú no debería estar en este lugar — Dije, evadiendo también su respuesta
— ¿Quieres saber la verdad? — Preguntó
— ¿De qué hablas?
— Del motivo que me trajo hasta este lugar que según tú no merezco
— Ajá — Mascullé intrigada
— Mientras iba de camino a casa, vi que te cruzabas la calle y te dirigías hacia acá, así que decidí seguirte — Explicó con una linda sonrisa mientras seguía contemplando las estrellas
Quise que sus palabras no me llenaran de asombro ni me ilusionaran, pero era el hombre que amaba el que las pronunciaba y era imposible no sentirme feliz, sin embargo disimulé para no quedarme con más dudas
— ¿Y eso con qué motivo, Thiago?
— ¿No te has dado cuenta, Lisa?
— ¿De qué Thiago?
— Que me vuelves loco, boba
— No me digas boba
— Adoro que me contradigas, boba
— Mientes, Thiago; jamás te fijarías en alguien como yo, además de que estoy embarazada, ni siquiera me visto bien, lo has dicho esta mañana, y eso porque soy una simple asalariada de tu agencia, que apenas tiene una moto roja que ya no puede utilizar — Grité incrédula, sintiendo que se burlaba de mí
— Tienes un alma hermosa y unos ojos pequeños que me miran con ternura — Dijo al fin dirigiendo su vista hacia mí
Yo me quedé perpleja, con el corazón a punto de salirse de mi pecho, quería llorar o gritar, por el embarazo mis emociones eran inestables, pero sus palabras me tenían absorta.
— ¿Hablas en serio, Thiago? — Pregunté una vez recuperada mi respiración
— Jamás le mentiría a esos ojos café — Respondió
— No estoy a tu altura — Dije persuadiendo la fiabilidad de su respuesta
— !Eso qué importa! Pensar en eso es casi una blasfemia, cuántas mujeres andan por ahí dispuestas a mí pero por mi dinero ¿Qué sentido tiene eso? Ya no lo quiero, lo vivo desde mi hogar, no necesito eso, Lisa, solo lealtad ¿Quieres someterte?
Escucharlo me generó tantas dudas, que en cambio de comprobar lo que deseaba en cambio me sentía más confundida, por lo cual solo pude añadir - ¿Someterme a qué?
— A este juego
— ¿Juego?
— Sí, el jugo de la lealtad, que suele ser muy peligroso
— Yo no me fijé en ti por tu dinero — Agregué como si me estuviera preguntando eso
— No hablo de dinero, sino de cuánta lealtad podrías ofrecerle tú, a este pobre hombre rodeado de mujeres que quieren aprovecharse de él — Comentó con sarcasmo
— ¿Es necesario mencionar irónicamente "mujeres"? Eso es algo de lo que estoy clara — Le dije frunciendo el seño
— Lealtad, señora Lisa, lealtad pido, no me interesan esas otras mujeres similares a mi esposa ¿Puede darme eso? — Continuó con su sarcasmo gracioso
— No te estoy entendiendo — Dije confundida
— Que necesito de ti solo lealtad, he descubierto que tu corazón es noble, que eres bondad y amor, quiero eso de ti ¿Quieres entrar en mi juego?
— Estoy embarazada y tú estás casado — Volví a repetir porque no quería enredarme más de lo que estaba ni llenarme de más ilusiones y sentía que esto ya estaba llegando demasiado lejos
— Poff — Dijo en un suspiro! Los malditos obstáculos! ¿Pero tú qué quieres Lisa, por qué entonces me miras así y me correspondes el beso?
— Porque soy bondad y amor, paz y tranquilidad — Agregué riéndome repitiendo la frase que había dicho
— No, muñequita, de verdad ¿Por qué? ¿Cómo es que tienes la capacidad para hacerme sentar aquí en un parque que ni siquiera sabía que existía
— No te he obligado, tú has venido
— Por lo mismo, Lisa ¿Qué me hiciste para que yo te siga?
— No lo sé, Thiago, ni yo lo entiendo ¿Qué está sucediendo? — le pregunté para obtener una respuesta clara sobre sus acciones, no estaba entendiendo su actitud, o si en verdad lo que me decía era solo una broma más