Massimo Los días que pasamos en París han sido lo más parecido a un sueño que he vivido. No, me corrijo. Casarme con ella ha sido mi mayor sueño y mi mejor logro. No importó lo que tuve que hacer para que sucediera, ni los obstáculos que se interpusieron en nuestro camino. Al final del día, ella era mía. Siempre lo había sido, incluso cuando se negaba a aceptarlo, incluso cuando la vida pensó que podía separarnos. No, ella era mía desde aquella noche en New York. Este viaje había sido un deseo latente durante mucho tiempo. Una promesa que me hice a mí mismo en las noches en las que su distancia me desesperaba, en los días en los que los ataques nos arrebataban la paz. Siempre había algo que nos obligaba a posponerlo, a relegarnos a la supervivencia en vez de permitirnos simplemente viv

