Los rayos del sol traspasan el cristal de la ventana indicando que es un día nuevo y que aún estoy de luna de miel. Nadie toma de destino la ciudad del pecado para pasar una velada romántica, excepto mi esposo. Con Jasper Carrey nunca sabrás a qué atenerte, eso me encanta. Disfruto salir cada día del lugar donde me siento más cómoda para experimentar cosas nuevas. Un ejemplo es que se siente despertar en la mañana por los apasionados besos y las intensas caricias de un hombre con una fuerza feroz que en cuyos ojos azules refleja deseos por mí. —¡No te detengas, sigue así! - exclamo al sentir sus penetrantes movimientos que llegan a lo más profundo de mi ser. —No pensaba hacerlo, mi sirena - dice con voz trémula. Decidí que aprovecharé mi condición de mujer casada para llevar al límit

