No sabía cómo el médico había llegado a esa conclusión. Nadie en su sano juicio que los viera a ellos dos pensaría que alguien como ella estaría con un tipo tan rico y atractivo como lo era Timothy. —Perdona, no es de mi incumbencia. Volvamos a lo que me concierne. —No —le frenó. Abrió bien los ojos y acentuó cada palabra—. Timothy y yo no estamos juntos. No… Él… —Se sintió casi estúpida cuando tartamudeó, ya que el médico la miraba con sus curiosos ojos como si pudiera ver su alma y llevarse una impresión personal. —¿Y el padre? ¿Alguna enfermedad? Melody estaba incómoda con la sensación que se comenzaba a apoderar de su mente y corazón. El médico había jugado con sus pensamientos y ahora no podía sacarse algo de la cabeza: le comenzaba a gustar Timothy. ¿Cómo podía ser eso posible

