El fin de semana llegó y con él los únicos dos días donde puedo ganar algo para aportar al país. Antes de empezar mi turno, se me acercó una chica de largo cabello oscuro y ojos del mismo tono con un interesante acento, presentándose como Marta, la nueva encargada. - Yo soy Alex. - Encantada, si necesitas lo que sea, me llamas. La chica se marchó, con el teléfono en las manos, tomándose su puesto muy en serio. Como si fuera cosa del destino, mi pausa no fue sólo por Marta, sino también al ver a mi amigo aproximarse a mí y pedirme una bebida. - Los bailarines no tienen permitido beber, te doy agua si quieres. - Está bien. El intercambio de frases con Nick fue nulo durante un largo rato, añadiendo el detalle de que hoy está todo tranquilo, por

