Al momento de abrir la imagen temí que fuera algún pervertido que había conseguido mi teléfono de manera poco convencional, descubriendo entonces, la cara de alguien que creía haber olvidado. - ¿Ryan? En lugar de responder el mensaje, salí rápidamente del baño, buscando una toalla y vestirme a la mayor velocidad posible. Con la ropa interior al revés y sin camiseta me tiré en la cama y llamé al número en cuestión, siendo los segundos de espera los que se me han hecho más largos en mucho tiempo con diferencia. - ¿Alex? - Un grito agudo salió de mi boca al momento de oír a mi viejo amigo y una fuerte risa de la suya. - No me lo puedo creer, ¡Cuánto tiempo hace! - Demasiado. - ¿De dónde has sacado mi número? - Tengo mis contacto

