Mis padres entran en la habitación susurrando algo entre sí, se detienen cuando me ven despierta. — Bianco nos dijo que estabas dormida, ¿pasó algo? — pregunta mientras se acerca a toda prisa a mí. — Nada en particular, padre, sólo vino Gabriel con su madre y como el ambiente se puso tenso, les pedí a todos que se marcharan, ¿cómo se enteraron que estaba aquí? — pregunto mientras observo a mi madre. — ¡Está bien!, ¡yo les avisé!, después de lo de ayer no quería que las cosas quedaran mal entre ustedes, es por eso que les dije lo que había ocurrido y se les pasara el enojo — ruedo los ojos. — No pasa nada, madre, ¿trajiste mis cosas? — pregunto dejando de lado todo lo demás. — Sí, ¿cómo te encuentras? — pregunta más relajada. — Todavía me duele la cabeza — digo mientras apoyo la cabez

