CORDELIA — No sé para qué me citaste aquí, Arthur, pero espero que sea breve, soy una mujer ocupada — reunirme a comer con mi ex es, en definitiva, desagradable. — Cordelia, sé que lo arruiné contigo, cada día me arrepiento de lo que hice, pero, ¿podrías por favor dejarme en paz de una vez? — ¿a qué se refiere?. — ¿De qué diablos hablas? — pregunto con confusión. — Sé que fuiste tú quién me hizo ir a la quiebra, pero cada vez es más difícil intentar abrir un nuevo negocio, estoy betado de los negocios en la ciudad — abro los ojos como platos. — Oye, yo no tengo nada que ver con eso, puede que haya hablado con algunos de tus clientes para que dejaran de trabajar contigo pero no hice nada más, ya ni siquiera me acordaba de ti — digo sinceramente. — ¿No eres tú quién me sacó del mundo e

