Aquel almuerzo había sido el más incomodo de mi vida. El Abuelo risueño, accesible y dulce no era más que un muro enorme muy difícil de traspasar. El único que hablo fue él y mencionaba cosas de la empresa para únicamente cuestionar las decisiones de Bruno. Me enteré de esto y aquello, "tienes mucho de tu padre... ten cuidado con ceder a lo otro..." en fin, se nota lo que ya me había dicho, Nell no confiaba en su nieto para dirigir su propia compañía y mucho menos estaba preparado para heredarle todos sus bienes. Luego se dirigió a mí y sin ningún atisbo de sonrisa dijo que en una hora me esperaría en los establos, nos miro a ambos. - Sola... necesito que hablemos francamente - Necesitas llenarle la cabeza de tonterías en mi contra como tu lacayo para que me deje, porque sabes bien que e

