Así pues, cuando los cinco jóvenes llegaron al apartamento, de repente Axel sintió que el lugar era mas pequeño de lo que pensó, o sus cachorros estaban más grandes de lo que él creía, ya que en su mente todos sus hijos continuaban siendo unos niños. Benjamín y Leo cuando vieron el lugar lo primero que hicieron fue olfatear, y ya con ese aroma que tenía de su padre, y los restos de su madre junto con el de sus hermanos, les bastó para sentir aquel diminuto y viejo apartamento el mejor lugar donde habían estado hasta ahora, porque para Ben y Leo se sentía como un hogar, ya que en esas cuatro paredes habitaba «su manada». —Es perfecto —dice Leo con una sonrisa volteándose para ver a Axel, a lo que Benjamín también dice: —Me encanta, es muy agradable —responde el rubio pecoso al instante qu

