—¡Axel! —exclama Meridia cuando vio el semejante golpe que el pelilargo le dio a Asher. —¡Estás muerto, mal nacido! —exclama Asher levantándose del suelo, pero Meridia rápidamente entra en acción poniéndose en el medio. —¡No, él te golpeó porque tu me ofendiste!, es mi guardaespaldas y tomaré toda la responsabilidad de ese hecho, ahora todos ustedes, váyanse a su casa yo me quedaré con mi esposo —dice Meridia desviando su atención a Axel principalmente. —¿Estás segura, Meridia? —pregunta Axel sin importarle en lo absoluto lo que había hecho. La boca de Asher destilaba sangre, pero él se la cubría para no hacer mayor desastre. Él se sentía tan indignado en ese momento, que no pudo soportarlo más cuando se acercó a Axel para pretender golpearlo, pero cuando lanzó el primer golpe una barr

