Capitulo 17

1769 Words
Pasado... Le doy una calada a mi cigarrillo, y al ver de reojo, noto que viene mi padre en mi dirección, llevo la mirada al frente y vuelvo a enfocarme en mi cigarrillo. La noche está sumamente fría, pero no tengo ni el más mínimo interés en entrar a la mansión. – ¿Qué has logrado hoy? –comenta papá y se queda de pie a una considerable distancia de mí. –Necesito información. –Y yo necesito que me dejes fumar por lo menos en paz, ¿Por favor? –volteo a verle, nos miramos fijo y termino llevando nuevamente la mirada al frente. –Intento no cruzarme contigo en la mansión, me vengo a lo más alejado del jardín y, sin embargo, vienes a molestarme, por lo menos déjame en paz por un rato, ¿No? –Si te encuentras a la defensiva, es porque no has logrado ni una puta mierda, que desperdicio. –Pues déjame decirte que estas errado –termino por darle el frente en su totalidad. –Tengo buena información, pero no me place hablar en este momento contigo, ni siquiera deseo... –le señalo el rostro. –Ver tu asqueroso rostro. En cuestión de segundos, se abalanza sobre mí, para intentar maniatarme a su antojo, pero ahora yo tengo mejores reflejos que él y lo evito, siendo yo quien haga con mi antojo. Papá intenta zafarse de mi agarro, y lo sostengo con tanta fuerza que gimotea por mi agarre, porque es que incluso siento que podría rasgar su piel y hacerle mucho daño. –Si no quieres que te castigue, suéltame, Ridey... –dice entre dientes, furioso. – ¿Castigarme? –bufo. – ¿Castigarme tu a mí? –intenta zafarse y no puede. –No seas tan iluso padre –está completamente furioso. –Bájale dos, que no estoy de humor... –Suéltame o si no... –O si no, ¿Qué? –nos vemos fijo. –Dime una cosa, ¿Con que puto derecho te atreves a alejar a las mujeres de mí? ¿Quién te crees para estar amenazando a cada mujer que intento tener conmigo? –esté suelta una carcajada y con brusquedad lo suelto y este tambaleante, logra estabilizarse sobre sus pies. –Deja de meterte en mi vida, porque yo no ando alejando a cada prostituta que quieres follarte. – ¿Es que tú crees que? ¿Qué tendrás una relación llena de amor? ¿De esas mierdas de sentimentalismo? ¡Por Dios Ridey! ¡Eso no es nada más que pendejadas de la sociedad! ¡Yo te quiero concentrado en lo realmente importante! ¡No que mantengas tu jodida cabeza con una mujer paseándose de un lado a otro! –Que tu hallas tenido una relación de mierda con mamá, no es mi problema, te recuerdo, que tú y yo no pensamos iguales, y que si aún estoy aquí es para evitar que tu culo se enfrié y sea metido en un ataúd –lo veo tensarse. –Si yo quiero esas mierdas de sentimentalismo en mi vida, es mi problema, es mi vida, es lo que yo decida, suficientes mierdas me he calado de ti, para aparte, permitir que te metas en mis relaciones con mujeres, ¿Bien? – ¿De dónde te broto eso de los sentimientos? Yo jamás demostré nada de esas mierdas con tu madre presente, ella simplemente fue un acuerdo entre familias, que ella me diera tres hijos hombres, pero como siempre, la inútil, termino dándome un tercero siendo esta una niña inservible –lo bofeteo tan fuerte que este cae al suelo. –Que tu decidieras esta vida de mierda para no tener sentimientos y todo ese asunto, no es mi puto problema, ni el de mis hermanos. Estoy seguro que amor maternal nunca te falto, pero es que sencillamente papá, naciste para ser esto, un hombre vil y sin entrañas, porque no, tú no tienes ni siquiera corazón –me acuclillo, nos vemos fijo. –Hasta hoy te salvo el culo, y por cierto, tienes a un infiltrado de los Keigh entre los tuyos –me rio un poco. –Es que hasta inútil eres para elegir a tus trabajadores de mierda. – ¿Qué dices? –me mira un tanto preocupado y atento. –Así como lo has escuchado, tienes a un infiltrado, si no cambias rápido de estrategia para mover tus porquerías, te veré en unas cuarenta y ocho horas, con moscas saliendo de tu boca –me incorporo. –Me iré de Austria, no quiero saber de tus mierdas, mantente lejos de mí, y si Rocko se queda, es porque será mis oídos en esta mansión, pero ni pienses en molestarlo, porque en menos de lo que piensas, lo llevare conmigo. Antes de que Renzo me diga algo más, me alejo inmediatamente de él. Si por mi fuera llevaría a mi hermano conmigo, pero la verdad es que, si quiero terminar con todo esto que ha creado papá, lo necesito aquí para que escuche todo y me envié toda la información que necesito y de una vez por todas, finalizar con toda esta mierda, que sé, fácil no será. ... No tengo idea de que hora de la madrugada es, en este momento lo único que me mantiene despierta, es la caricia que Ridey tiene en mi brazo, que rodea su pecho y termina rodeando su cuello. Sus dedos están en un vaivén en este momento, lo observo, con la mirada fija al frente y en silencio. Desnudos bajo las sabanas de su cama, sintiendo la calidez de nuestros cuerpos. – ¿En qué piensas? –pregunto finalmente, Ridey espabila y me mira. –En todo lo que tuve que pasar para por fin sentirme de este modo, tan pleno –sonríe un poco. –En que creo que debí pasar por todo, para terminar aquí, contigo, la mujer de mis sueños –me sonrojo. – ¿Fue muy malo todo eso? –suspira. –Renzo nunca me permitió tener una relación con alguien... –me asombro. –Cada que conocía a una chica, no pasaban ni dos meses y él se encargaba de desaparecerla de mi alrededor... –Él, ¿Les hacía daño? –niega, lleva la mirada al frente. –Les ofrecía suficiente dinero para que se alejaran de mí, se marchaban de Austria, y más nunca llegaba a saber de su existencia, para él, una mujer siempre será debilidad. –Crees que, si él sabe de mi existencia, ¿Me ofrecería lo mismo para alejarme de ti? –me mira. –No, porque sencillamente papá ya no tiene poder sobre mí, en este momento, papá es un enclenque, mi problema es con la familia Keigh, porque saben mis intenciones de finalizar toda esa mierda de la mafia Bernabéu, todo es negocio, amor, cuando el poder te ciega, no hay vuelta atrás... Sintiéndome un poco abrumada con todo, opto por ocultarme entre sus brazos y él no tarda en rodearme y apegarme a él. –Yo no permitiré que, si alguien quiera alejarnos, lo haga, yo no te quiero perder, Ridey... –Tu y yo, no nos vamos a perder, mi sol –susurra. –Yo terminare con todo para darte una vida tranquila, para yo poder vivir tranquilo. Nos acurrucamos aún más y nos quedamos en silencio, solo con el sonido de nuestras respiraciones calmadas y el latido tranquilo de nuestros corazones. … Muy temprano por la mañana, me di una ducha, me coloqué ropa de estar en casa y decidí hacerles a los chicos un buen desayuno. El primero en aparecer delante de mi es Alan, me da un leve asentimiento y mientras esta el desayuno en su totalidad, él se sirve una taza de café y toma asiento delante de la encimera. –Creo que no te lo dije, pero... –le observo, él ya me miraba. –Gracias por salvarme ese día... –comento y con un leve asentimiento lo acepta. –Sé qué bueno, no hemos tenido una buena y extensa conversación y que en Boston solo nos vimos, bueno, por lo ocurrido con Dafne y lamento todo ese asunto. –Gracias, Madelia... –sonríe. –Y créeme que me alegra haber estado ese día de lo ocurrido, creo que Ridey no hubiera podido hacer nada, estaba, muy horrorizado con lo que estaba pasando. –Sí, lo estuvo –suspiro. – ¿Cómo es que sabias que hacer con respecto a lo del amoniaco? –se ríe un poco y revolotea los ojos. –En muchas ocasiones, lo utilizábamos para torturar a las personas que le debían a mi antiguo jefe, sabíamos hasta que nivel utilizarlo, así que, no me enorgullece, pero sirvió de algo mi conocimiento –rio un poco y asiento. –Él, de verdad te quiere –sé que se refiere a Ridey. –Es medio bruto en eso del amor, pero intenta ser mejor persona para ti. –Ya lo es –sonrió. –Sé que lo es –comienzo a servir el desayuno y entonces aparece un Rocko con cara de no haber dormido lo suficiente y sonríe. – ¿Buenos días? –No me digas ¿Madrugaste buscando todo acerca de la señorita Harriet Jane? ¿No? –el tono juguetón y de burla de Alan me hace reír. – ¡Ya cállate! –Alan empieza a molestar a Rocko con el tema de Harriet y yo me divierto con ellos. – ¿Buen día? –los tres miramos a un lado y observamos a Ridey, y para sorpresa mía, con su pantaloncillo de dormir y una franela que deja ver el tatuaje de su brazo. – ¿Cómo estuvo la investigación, Rocko? –Alan suelta una carcajada y Ridey acercándose a mí, deja un beso en mis labios, pasa a rodearme desde atrás. – ¿Y bien? ¿Buena información? – ¡Dios! ¡Que insoportables tú y Alan! –nos reímos todos. –Bien, ¿Desayunamos aquí o en el comedor? –los tres dicen al unísono que sea aquí y empiezo a servirles. –Por cierto, Rocko, ¿Crees que luego del desayuno podremos hablar? –Si claro, Madelia... –Busca tu libretita, te dará buena información de Harriet Jane –me sorprende cuando Ridey suelta una risotada por el comentario de Alan y Rocko bufa. –Hoy tendremos una salida –dice Ridey directamente a mí, le observo. –Luego de tu conversación con Rocko, saldremos por ahí, ¿Bien? –Vale, me agrada la idea. Ambos sonreímos y nos disponemos a disfrutar de nuestro desayuno.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD