Tengo aproximadamente una semana haciendo diligencias que no me corresponden, pero por alguna extraña razón sigo haciendo caso, todo se resume a mi yendo a la casa de mi jefe a entregar cosas, más que nada documentos, Kyle me regaña por que obviamente no soy el chico de los recados, pero no puedo evitar decir si, de igual manera me es remunerado y eso no está mal.
— ¿Me puedes decir por que nuevamente vamos a la casa de tu jefe? — la voz de Kyle suena a fastidio, suena a enojo y que me lleve el diablo si eso no lo hace sonar sexy, me remuevo en el asiento del auto en que vamos montados, para que no se de cuenta que mi polla esta intentando tener una fiesta bajo mis pantalones.
Dejo caer mi cabeza sobre el asiento descansando mi cuello, mi amigo comienza a masajear mi hombro izquierdo y eso no ayuda en mucho, créanme nunca dejen que su crush de toda la vida les toque cuando ustedes estén en temperatura caliente, cierro mis ojos ante su movimiento ¡diablos! él malditamente sabe usar sus manos, simplemente las amo.
— Solo vamos a dejar este sobre, será rápido ¡lo prometo! — estoy intentando no ronronear como un gatito al que alguien esta acariciando su barriga, pero me es imposible, más cuando tengo tanto tiempo sin follar y sin tocarme a mi mismo.
— ¿Te gusta esto he? — no necesito abrir los ojos para saber que debe tener esa media sonrisa que deja ver uno de sus hoyuelos, él sabe que esto me encanta, si yo se lo pidiera y tal vez cierra muy fuerte sus ojos ¿podría joderme? me imagino que debe ser bastante bueno en la cama.
— ¡Jodeme! — murmuro. Siento como su mano para en seco y abro lo ojos la he cagado.
La fortuna este de mi parte por que el auto se detiene y salgo prácticamente en un brinco, no quiero hacer esto más incomodo para él, ya tendré tiempo en casa de darme a mi mismo todo ese cariño que necesito, ignoro cuando me habla y comienzo a caminar rápido, el vigilante del edificio, me ubica y solo me da un si con la cabeza.
En lo que estamos en el ascensor me hago tonto con mi teléfono en mano — sabes que tenemos que hablar — asiento solo con la cabeza intentando decir no con la boca, digamos que este no es tema nuevo, por que recuerdo haber tenido ese vomito verbal con él en una de mis peores borracheras el vodka tonic, los orgasmos y si hablo de la bebida, las mamadas de nuevo hablo de bebidas no son buenas consejeras, si bebes no hables con tu crush amigo, nunca resulta bien.
Llegamos hasta el piso del señor Miller, no sé con que tipo de detergente liquido asean esta casa pero desde que llego puedo sentir como me erizo de la cabeza hasta los pies, amo aquí. De nuevo todo oscuro empiezo a creer que Robert Miller, es un maldito vampiro o cambia formas como en esos libros que amaba leer de más joven.
— Odio que el tipo te haga venir y no esté aquí nuevamente, porque no solo hace ese encargo a su chófer, el jodidamente debe tener un puto chofer — mi mejor amigo esta molesto, pero se bien que es por lo que paso en el auto no tanto por lo de mi jefe — ¿nos podemos ir? — no respondo, sobre uno de los sofás veo el saco del traje que traía puesto el día de hoy.
— Debe estar arriba — comento como si fuera algo lógico, aviento mi mochila sobre el mismo sofá y abrazo el sobre a mi pecho — vengo — le anuncio mientras me doy camino a las escaleras.
Pero como es lógico él viene tras de mi — si has de meterte en líos déjame acompañarte, como peleador eres buen cocinero — y me sonríe ahora de manera completa, como si su chiste fuera bueno, pero por lo menos sé que no estamos tan mal.
Camino rápido, más oscuridad, más puertas cerradas hasta que damos con la ultima esa se encuentra entre abierta aunque no se escucha un mayor ruido. Mis pasos son más rápidos hasta que llego ahí y de pronto me siento de gelatina con la imagen ante mis ojos.
Me detengo en seco, mi boca se seca y mi corazón comienza con ese latir errático e incontrolable, me aferro al sobre que llevo en mis manos. Mi mirada no es nada sutil esta clavada en lo que tengo frente a mi, Robert mi jefe lo ha notado, por que aunque solo a girado su cabeza sobre su hombro sus ojos, sus preciosos ojos están en mi.
— ¿Qué haces aquí? — su mirada está llena de ese desdén que te hacen catalogarlo como el chico malo, el CEO sexy inalcanzable y el cual me convierte en liquido.
Trago duro — ¡quiero exactamente eso! — señalo al chico que esta recostado sobre la cama, atado por sus muñecas y con los ojos vendados con lo que parece un antifaz n***o, su piel brilla y se ve de ese tono rojizo de cuanto estas en punto de ebullición. Lo que veo me prende, se une al estado de excitación con el que ya venia lidiando gracias a Kyle.
— No, no lo quieres — espeta con su gruesa voz y estoy a punto de venirme en mis pantalones, pero me envalentono ¿desde cuándo él sabe lo que quiero?
— Callum, bebe qué pasa? ¡oh mierda! — Kyle se para en seco, golpeando tras de mi e impactado por la imagen que tenemos de frente.
— Ni siquiera sabes seguir una orden — su mirada llena de mierda va para Kyle — creo recordar haberte dicho que tu novio se quedaba en casa.
Camino un paso atrás y reboto en el tonificado cuerpo de mi amigo, logro sentir la dureza en su entrepierna, ¡dios no! mi boca se hace agua, esto no ayuda.
Kyle me toma de la mano y salimos de ahí, aviento el sobre a cualquier mueble con el que nos topamos en el pasillo y él toma mi mochila cuando llegamos a la planta baja, y es él también quien pide el ascensor, no puedo articular palabras, me siento abrumado.
Una vez dentro respiro pesado — ¡jodido infierno! de verdad necesito joder, no mejor dijo necesito que me jodan — hablo como si se tratara de un soliloquio, pero recuerdo que viene Kyle conmigo y llevo mi manos a mi cara, ahora viene la parte de la vergüenza, él las baja, avienta mis cosas al suelo y me jala, hasta que me tiene frente a él, sus ojos me dicen muchas pequeñas cosas, pero de sus labios solo escucho un frase.
— Déjame darte exactamente eso — luego me besa, me besa de una manera tan hambrienta que no puedo evitar gemir sobre sus labios.