— Nos podemos dar prisa por favor Callum, debo estar en el gimnasio antes de las siete — me apresura Kyle.
— Deja de quejarte, te dije que no era necesario que pasaras por mi, solo dejo esto en casa de mi jefe y tomamos camino.
Las puertas del ascensor se abren, no hacen nada de ruido, tal como deberían ser para uno de los edificios más modernos y caros que puedo tener el gusto de conocer, la casa de mi jefe es una puta pasada, pero con muy buen gusto.
Todo es silencio y obscuridad, el guardia debió haber avisado que no había nadie, así no subimos en vano. Me siento atrevido por lo que comienzo a vagar por el departamento, como un asechador, donde me encuentren me quedo sin trabajo eso es seguro y lo menos problemático, supongo.
— Callum, deja de ser tan entrometido y vámonos — por supuesto, hago caso omiso a lo que dice mi amigo y sigo mi camino, como si un canto de sirena me llamará.
Me detengo en seco cuando veo una puerta semi abierta, mi boca se seca y mi corazón comienza con latidos erráticos e incontrolables, abrazo el sobre que llevo en mis manos contra mi pecho. Mi mirada no es nada sutil está clavada en lo que tengo frente a mi, y parece que Robert mi aún jefe lo ha sentido, por que, se da vuelta y clava su vista en mi.
— ¿Qué haces aquí? — sus ojos brillan con desdén y ese encanto que te hace catalogarlo en el cuento como el chico malo.
Trago duro — ¡Quiero exactamente eso! — señaló sobre su hombro al final de la habitación, donde él tiene a un chico a punto de ebullición, atado por sus muñecas y con un antifaz en los ojos. Yo en cuestión, siento que el cuerpo me hormiguea y de pronto una sensación de calor que no puedo con ella, estoy excitado.
El chico frente a nosotros, guarda silencio pero está entregado a la situación, no me pregunten como, pero lo sé y eso me hace sentir un golpeteo en el vientre.
— No, no lo quieres — espeta de manera segura, casi, casi desdeñosa ¿Y desde cuando él sabe lo que quiero?
—¿ Callum qué sucede? ¡Oh mierda! — Kyle llega hasta donde estoy.
Si, para nada está es una situación que pudiera ocurrirme todos los días.