Jenaro vio en uno de los pasillos que íbamos recorriendo unas mesas de pin pon y dijo: ―¡La de años que llevo sin echar una partidita! ―¿Jugamos? ―preguntó Frederick sonriendo―. ¡Seguro que gano! ―Y dándose media vuelta les dijo a las dos mujeres que iban detrás charlando tranquilas―. ¡Vayan donde quieran!, nosotros esperamos aquí, vuelvan cuando terminen. Había pasado ya casi una hora, desde que ellas les habían dejado, cuando las vieron regresar con bolsas en las manos. ―¡Pero bueno!, ¿qué es eso? ―preguntó Jenaro sorprendido. ―¿Acaso creía que iban a dejar pasar la tentación?, aquí siempre se encuentra algo ―le dijo Frederick―. Por eso ha sido mejor que se fueran solas, así no han tenido ningún contratiempo al elegir los modelitos. Marta se encogió de hombros, y dijo: ―¡Sólo ha s

