Capítulo IV-4

1942 Words

Ella le miró incrédula: ―Pero ¿qué dice?, ¿y con estos qué hago? ―Y le enseñó un pie, para que el la viera el zapato de tacón. ―Mire, yo no me voy a meter en eso ―contestó el joven encogiéndose de hombros. En ese momento salía la señorita de una habitación lateral y traía unas botas en una mano y en la otra una bufanda de lana. ―¡Creo que con esto será suficiente! ―le dijo mientras se lo entregaba―. ¡Pruébeselas, verá qué bien le están! Marta avergonzada miró a Jenaro con la intención de que fuera él el que dijera que no, pero no fue así, él al ver la situación la animó para que se probara aquellas botas, al tiempo que la decía: ―Mira, si como dice este joven, pronto va a cambiar todo, no tienes ninguna necesidad de comprarte algo que no te vas a volver a poner, porque en Sevilla no

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