A veces, cuando pensaba en su infancia, sentía punzadas de ansiedad y malestar. Mirando hacia atrás, se preguntaba por su papá, quién era, por qué los había abandonado, ¿por qué su madre siempre había sido tan mala con ella. ¿Por qué no había tenido una educación más normal, una familia menos disfuncional? Pero cuando la invadían esos pensamientos, Caitlin se obligaba a empujarlos detrás de su mente, para concentrarse en lo que tenía, en todo lo bueno que había en su vida. No quería quedarse en el dolor y la culpa y el malestar. Después de todo, no le hacía ningún bien. Fácilmente, podía elegir centrarse en todas las bendiciones que tenía, todo por lo que tenía que estar agradecida. Mientras crecía, todo le había parecido muy importante. Sus amigos, sus novios, sus padres, su escuela ...

