CAPÍTULO TREINTA Caitlin se enfrentó con Kyle, Rynd, Rexius y con toda su legión de vampiros. Podía sentir la furia invadirla lentamente. No había sentido rabia así en no sabía cuánto tiempo. Era una furia primigenia y profunda que se apoderó de ella como si fuera una tormenta. Era la rabia de una criatura con ninguna razón para vivir. Era lo más poderoso que jamás había sentido. Caitlin quería venganza. Necesitaba vengarse. Por Caleb. Por Aiden. Por Blake. Por sí misma. Cada onza de su cuerpo se preparó para luchar contra ese ejército. Todo su mundo se hizo rojo, y supo que tenía que matar hasta el último de ellos. Caitlin se echó hacia atrás y rugió, era el rugido de mil dragones. El suelo debajo de ella tembló mientras su grito de batalla llegaba hasta el cielo mismo. Mientras el su

