–Samuel lo siento, yo de verdad pensé que... –alza su mano evitando que continúe hablando, se queda esperando en la llamada para luego terminar maldiciendo al no tener respuesta. –Nuria no es tu culpa –dice y se acerca. –No es tu culpa, es Dafne, siempre hace las cosas a su maldito antojo. –Yo accedí porque primero ella es su madre y segundo, Julie estaba eufórica de emoción al ver que su mamá había ido por ella a la academia, ¿Cómo podría evitar que se la llevara? –mis manos comienzan a temblar por los nervios. –Lo siento tanto Samuel, de verdad lamento esta imprudencia –de inmediato toma mis manos, nos miramos fijo. –Lo siento. –Nuria, tranquilízate, yo también tiendo a ser un alarmista cuando se trata de mi pequeña –lleva mis manos a su rostro, mi corazón se desborda al sentir sus la

