— Tranquila, no voy a hacerlo — susurré cubriendo con mi mano una de las suyas. Tardé un poco en conseguir que se relajara, que entrelazara sus dedos con los míos. Me arrepentí de haber hablado. Solo quería que supiera que no iba a quitarle la camisa y mucho menos el sujetador, dejando su pecho al descubierto. Aun así, tendría que haberme callado y haber evitado aquella situación. En realidad yo tenía bastante con acariciar y besar aquella parte de piel donde se insinuaba su pecho, pero ella no tenía por qué saberlo. Mi excitación solo indicaba que mi siguiente movimiento sería desnudarla. Por si no había sembrado suficiente inquietud en ella durante nuestra conversación anterior, mi intento por tranquilizarla no dejaba la menor de duda de que yo era consciente de que algo ocurría. No qui

