CAPITULO 8

1658 Words
POV LUCIA Tengo muchos sentimientos encontrados, la traición duele, y yo hice lo mismo al besarme con Dante, pero por otro lado no me siento culpable pues él me hizo eso por más de dos años, es algo que jamás perdono, soy una mujer fuerte y segura de sí misma, pero me siento abatida por mis hijos, pues ellos saldrán perjudicados con todo esto, me duele alejarlo de ellos, pero no merece estar a su lado, pues la mentira es algo que no quiero que haga parte de la vida de mis hijos. -Tu cuerpo está a mi lado, pero tus pensamientos están muy lejanos -expresa Dante acariciando mi cabello. -Perdón, pero tengo tanto en que pensar, que resolver -señalo. -Si puedo ayudarte en algo dímelo, haría cualquier cosa por borrar esa tristeza de tu mirada, por hacerte feliz -indica. -Con que estés a mi lado es suficiente, quiero que me invites a cenar, tengo mucha hambre, pero primero llévame a un centro comercial, debo comprar algunas cosas para estos dos días que me quedare en tu casa -expongo. -Con gusto Mi reina, lo que tú me pidas -dice y me ayuda a levantarme para irnos al centro comercial. Llegando al lugar, entramos a unas tiendas exclusivas, necesito comprar un hermoso vestido para el evento de mañana, quiero ser la más hermosa del lugar, y sorprenderlo, compro lo necesario y me cambio con un vestido blanco que compre, unos tacones negros altos y recojo mi cabello en una coleta, retoco mi maquillaje pues tenía la piel muy fea por las lágrimas de hace un rato, salgo del tocador. -Bellísimo, toda una reina -dice al verme. -Gracias, ¿nos vamos? quiero cenar -señalo mi estómago. Salimos y el me ofrece su brazo, lo tomo en forma de gancho y nos disponemos a ir al restaurante. Para mí mala suerte me encuentro con Lucían y su familia, el me mira fijamente y puedo ver su expresión de disgusto al ver la forma en que Dante y yo vamos. Dante me toma con cariño el rostro y me regala una sonrisa, yo respondo igual y seguimos como si no hubiera pasado nada, nos subimos al auto y vamos al lugar acordado. Llegamos y es un lugar de comida francesa, me gusta mucho ese tipo de comida así que no le veo ningún inconveniente. La gente nos mira sin disimulo, me siento un poco incomoda, pero camino como toda una supermodelo en pasarela. -Soy la envidia de todos los hombres del lugar -expresa con una sonrisa. -Creo que yo igual, pues hay mujeres y hombres que están mirándote y comiéndote con la mirada-digo y él sonríe. La cena se torna en un ambiente muy agradable, Dante es alguien muy especial y me hace sentir una mujer dichosa y feliz, me hace olvidar por un momento de todos mis problemas. Nos vamos a su casa, pues les dije a mi familia que quería un tiempo para pensar y para olvidarme de Lucían y sus malditas mentiras. -Llegamos a casa -señala. -¿Pero esta no es la casa en donde me quede con mi familia, además, donde están tus guardaespaldas? -investigo, pues no entiendo nada. -Es que les deje el día libre, quería estar un rato solos y…pues ahora estoy contigo y es aún mejor que lo que tenía planeado, el volver a verte, compartir contigo ha sido muy fascinante y satisfactorio, eres una mujer grandiosa, y única -expone. -Gracias por ser tan caballero y atento conmigo, pero creo que estas equivocado, soy una mujer muy difícil, de mis hermanas yo soy la que tengo el peor temperamento, y de única no tengo nada, pero aun así muchas gracias. -No entiendo porque te comparas tanto con tus hermanas, cada una es tan diferente, tu eres única, metete eso en la cabeza, no te menosprecies, que sean trillizas no quiere decir que cada una no sea única, tu no ves en ti lo que yo veo, por eso te tratas así, pero para mí eres una mujer grandiosa, fuerte, de un corazón frágil, que siempre quiere sobresalir, porque se siente opacada por sus hermanas -expresa mirándome fijamente a los ojos. -Jamás, nadie me había hecho ver lo que realmente soy, no sé cómo alguien que apenas conozco me puede conocer también. -porque yo veo directo a tu corazón, tus ojos me reflejan lo que tú no puedes ver, jamás pensé encontrar en un lugar como este a mi otra mitad -dice y se acerca a besarme, cosa que anhelaba como una idiota desde hace mucho, intensifico el beso, nuestros labios se conectan de una forma inigualable, nuestras lenguas entran en juego delicioso del que ninguno de los dos quiere salir, sus manos viajan por mi espalda descubierta, sus caricias son una locura, tienen delicadeza, pero a la vez pasión y deseo, la falta de aire hace que nos separemos, nuestras miradas se quedan conectadas, somos fuego en este momento. -Mejor me retiro a mi habitación, ¿me dices por favor donde me quedare? -indago, respirando con dificultad por la intensidad del momento. -Claro, sígueme -dice nervioso, me muestra donde me quedare y puedo notar fácilmente que es la habitación principal, entra y saca un pijama para él del closet y sus útiles de aseo. -Espera, yo me puedo acomodar en otra habitación, no quiero sacarte de la tuya e incomodarte -digo apenada. -Una reina como tu merece lo mejor, y esta es la mejor habitación de la casa -señala, y me mira intensamente provocando que me sonroje por sus palabras y por su mirada penetrante. -Gracias, descansa -digo dejando un beso en su mejilla y serrando la puerta, porque si no lo hago terminaría cometiendo una locura, haciendo algo de lo que me puedo arrepentir después. Mi cabeza es un lio, por una parte, mi cuerpo pide atención urgente, por otra mi corazón dice que lo tome con calma pues puedo salir lastimada, pero mi cabeza dice que si él te traiciono ¿Por qué tú le guardas respeto y lealtad. Soy un lio en este momento, no quiero equivocarme, no de nuevo, pues también soy consciente de las consecuencias de mis actos, soy una mujer adulta que tiene que dejar de pensar como una quinceañera enamorada, pues también soy madre de dos hermosos hijos que lo son todo y no puedo tomar decisiones a la ligera que afecten a lo largo lealtad. Si inicio una relación con Dante él sabe que tengo hijos y yo también sé que el igual, por eso debemos conocernos mejor y ver que surge, ver como resulta todo esto, pues él vive en otro país y aquí está de paso por negocios, hay muchas cosas en contra de una posible relación con él. Me cambio y me recuesto en la cama con la cabeza dando vueltas, pero lo mejor de todo esto, es que ya no estoy pensando en la traición de Lucían, ya siento que no me afecta, Dante es el que ocupa mis pensamientos en este momento y estoy bien con eso. Despierto con una enorme sonrisa, dormí estupendo, escucho que tocan la puerta. -Pase -expreso sentándome en la cama. -Quería sorprenderte con el desayuno en la cama, me siento feliz de tenerte en esta casa, de verte despertar, te ves hermosa recién levantada. -No digas mentiras, soy desastre -digo riendo. Se acerca y me da un beso en la mejilla junto con una rosa. ¿Cómo se puede llegar a ser tan lindo y romántico, que defecto tiene este hombre que aún no se lo encuentro? Mi corazón se acelera por su cercanía, ese beso deseaba que fuera en mis labios. -¿Quieres acompañarme? -indago. -Claro, jamás te dejaría sola -señala y se sienta a un lado de la cama y desayunamos juntos, reímos de muchas anécdotas que contamos de nuestros viajes, paso una mañana entretenida a su lado, caminamos por la casa y sus alrededores, sus hombres de seguridad ya llegaron y me miran algo extraño. -¿Es idea mía, o ellos me miran con odio? -investigo. -Te están confundiendo con tu hermana, ella les dio tremenda paliza el otro día, pero tranquila, no les permitiré que sigan mirándote de esa manera, acompáñame -dice tomándome de la mano. -Escuchen todos, ella es la mujer de mi vida y pido respeto para ella, no quiero que la toquen, ni siquiera que la miren, ella es su patrona, lo que ella les pida es una orden mía, más les vale que se comporten, pues me conocen bien y saben lo que hago a los que no me obedecen, sé que creen que es la chica de la otra vez, pero es su hermana, así que no hay porque guardar rencores -explica. -¿La mujer de tu vida? -indago en un tono bajo para que solo él me escuche. -Sí, eso eres para mí, la mujer de mi vida -dice tomándome por sorpresa y besándome con mucha dulzura, correspondo encantada. Este hombre es alguien muy cariñoso, es una persona que cautiva de una manera única, espero no estar cometiendo un error nuevamente. En este momento estoy con un gran grupo de personas que me están ayudando con mi arreglo para lo de esta noche, Dante contrato a muchos estilistas quiere hacerme sentir como una reina y de tanto decírmelo ya me lo estoy creyendo. Bajo las escaleras con un vestido rojo con la espalda descubierta, es tipo sirena con un gran escote en la parte de enfrente, llega a mi ombligo, uso una gargantilla de diamantes, una cartera tipo sobre, mi cabello lo tengo recogido hacia un lado con una parte suelta y la otra en una trenza, unos zapatos de tacón plateados. Bajo lentamente y veo lo hermoso, lo apuesto que se ve con un traje ceñido a su cuerpo, no usa corbata y deja ver cierta parte de su pecho, se ve guapísimo. -Jamás pensé ver a una diosa, a una reina…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD