POV LUCIA
Estar en este país es algo maravilloso, todo me agrada, la verdad estoy dichosa de estar aquí con el hombre que conquisto mi corazón con su hermosura, me regalo esta gran mansión y eso no lo hace cualquiera, llevamos muy poco tiempo juntos pero me siento muy enamorada, y creo estar haciendo lo correcto al entregarme por completo, de Lucían no quiero saber nada, llama constantemente a preguntar por los niños, pero yo no le paso al teléfono, le pido a mi madre que le dé información o a Luna, porque no me siento capaz de hablarle de buena manera, me mando un texto pidiéndome perdón y diciendo que me ama, que tengo que escucharlo y darle la oportunidad de explicar, pero eso me da igual en estos momentos, pienso que si Dante no estuviera en mi vida aun seguiría dolida y atormentada por su recuerdo, un recuerdo muy agradable y otro muy desagradable, porque no puedo negar que a su lado pase muy lindos momentos y me sentí dichosa, pero pensar que todo eso que viví a su lado fue una mentira y una maldita farsa me lastima.
-Amor, ¿pasa algo? Te veo muy distraída – investiga Dante.
-No me pasa nada, es solo que estoy nerviosa de conocer a tus hijas, ya son grandes y no sé si les caiga bien o me odien -expongo.
-Solo tienen nueve y siete años, no te enganches con eso, ellas te querrán tanto como lo hago yo, siempre me decían que les trajera una nueva mami, y pues si tú me aceptas, quiero que criemos nuestros hijos juntos -expresa con una sonrisa.
Sus palabras me desconcertaron mucho, pues creo que es muy pronto para hablar de ese tema, ya una vez me acelere y cometí un gran error, por eso quiero tomar las cosas con él con calma, aunque siento que es el hombre de mi vida con el que me encantaría casarme, pero no ahora, tampoco quiero presionar a sus hijas a que me vean como una madre cuando ni siquiera me conocen, ni tampoco yo a ellas, nunca pensé en tener hijos, por lo ocurrido con Liam, pues eso me había marcado, cuando llegaron mis hijos a mi vida los acepte con amor, pero aun así sentía que no sería una buena madre pues nunca tuve ese lado maternal que deben tener todas las madres, la que siempre fue muy cariñosa con los niños fue Luna, Luciana y yo nos gustaban otro tipo de cosas más masculinas, siempre mi nana y mi papá pensaron que seriamos hombres, pues todo eso es lo que nos apasionaba.
-Vamos de una vez, quiero saber cómo son tus niñas, no me has dicho sus nombres -digo.
-Es cierto la mayor se llama Léa y la menor Pauline. Su madre escogió sus nombres -señala.
-Me encantan sus nombres, son hermosos, quiero conocerlas ya -digo.
Vamos tomados de la mano en busca de uno de los autos, pues él dice que las traerá con nosotros para que se integren con otras personas, pues siempre han estado muy aisladas del mundo por la vida que lleva Dante.
Los empleados de la casa donde están las niñas se sorprenden al verme llegar de la mano de Dante, él me dice que es porque nunca lo han visto con otra mujer después de la muerte de su esposa, el recuerdo de ella en este lugar es sagrado, pues todos los que trabajan para él y cuidan de sus hijas la conocieron.
Me siento un poco intimidada por eso, pero sigo como si nada, pues estoy a su lado y soy la mujer que escogió para amar.
-Bienvenido a casa señor Petit-dice una mujer mayor que lo recibe en la casa grande, pues hay como un tipo de cabañas por todo el lugar.
-Francesca, ella es mi novia Lucia Thompson, amor ella es la encargada del cuidado de mis princesas -señala.
Después de las presentaciones entramos a esperar a las niñas, pues su tía las llevo a unas clases de ballet, la señora Francesca es una persona muy amable y veo que Dante le tiene mucha confianza y respeto, se le nota en la forma en que la trata y como la abraza y la besa, es algo que me agrada aún más.
Pasa el tiempo y por fin llegan las niñas con su tía, ellas corren a los brazos de su padre, puedo ver la emoción y la alegría en sus ojos al verlo y abrazarlo, las niñas me miran con una sonrisa.
-Papi, ¿Quién es ella? Es muy linda -dice la mayor.
-Niñas, vengan conmigo, les presento a mi novia, ella es Lucia -indica, me acerco a las niñas y las saludo, les doy u beso en la mejilla y me sonríen.
-Eres como una princesa -dice la pequeña.
-Si hijas, ella es mi reina y ustedes mis princesas.
La mujer que nos observa me mira con odio.
- ¿Cómo te atreves a traer una mujer a este lugar, no respectas la memoria de mi hermana? -pregunta la mujer desconocida para mí.
-Mira Fiorella, no tengo por qué darte explicaciones, y menos a ti, sabes que odio que te metas en mis cosas, si te permito estar aquí es porque mis niñas te necesitan para sentir cerca a la hermana menor de su madre, pero nada más, no te tomes atribuciones que no te corresponden, Lucia es mi novia y pronto será mi esposa y la señora de esta casa, así que la respetas y deja la memoria de mi esposa en paz, ella me dijo al morir que fuera feliz, que encontrara una buena mujer para que me ayudara con mis hijas, y creo que ya la encontrar -dice extendiéndome su mano la cual tomo sin pensarlo dos veces, sus palabras siempre saben cómo subir mi ego y como hacerme sentir amada y valorada, tenía dudas que están desapareciendo.
-Amor, mejor voy a llevar las niñas a cambiarse y tu habla con tu ¡EX cuñada! Recalco la palabra es para que entienda cuál es su lugar, de entrada, ya me cae muy mal, dejo un beso dulce en los labios de mi novio, las niñas gritan emocionadas y yo les sonrió, puedo ver la ira de esa mujer, ahora puedo entender que está enamorada de Dante, por eso el reclamo, pobre idiota, porque de mi parte no le dejare el camino libre, y no me dejare quitar a mi hombre.
Tomo a las niñas de la mano y ellas me indican donde quedan sus habitaciones, son hermosas parecen princesas de verdad, estoy muy sorprendida de cómo trata a sus hijas, es un buen padre al parecer, me da alegría de pensar en lo buen ser humano y la buena imagen que tendrían mis hijos de un padre, -Esperen ¿Por qué carajos estoy pensando en eso? -me digo para mis adentro.
-Tu eres muy hermosa y quiero que seas mi mami -dice Pauline.
-Y tú eres aún más hermosa, las dos son dos muñecas divinas, creo que así será mi hija, hermosa como ustedes, y claro que me gustaría ser la madre de una Ternurita como tú -respondo, en ese momento entra Dante sonriendo al escucharnos platicar, me abraza por detrás y deja un beso en mi mejilla.
-Me encanta que se lleven bien, y espero que lo que dijiste hace un instante sea realidad -expone.
-Lo dije de corazón -contesto y no puede disimular su sonrisa.
-Papi, quiero conocer a la hija de Lucia -dice Léa.
-Claro, veras que es una muñeca preciosa, amor ¿tú tienes algún problema de traer a tus hijos para que compartamos un picnic en el jardín? -indaga Dante.
-Me encantaría, niñas no les había dicho, mis hijos son mellizos, son una niña que se llama Lorena en honor a mi madre y un niño que se llama Luciano -señalo, son lo que más amo -digo.
-Qué lindo debe de ser tener a una mami que te amé, mi tía nos decía que ella iba a ser nuestra madre, que cuando se casara con papá -dice la niña en su inocencia.
- ¿Cuándo les dijo eso su tía? -pregunta Dante sorprendido, los hombres para algunas cosas son muy lentos, a mí me vasto con unos minutos para darme cuenta de lo que pasaba y quien sabe cuántos años les tomo esto a él.
-Amor, es evidente que tu ex cuñada está enamorada de ti, ¿no entiendo cómo pudiste no ver algo tan obvio? -indico.
-Niñas, pónganse ropa deportiva pues vamos para una parte especial con los bebes de Lucia -dice, amor ahora vengo, ayuda a las niñas por favor yo necesito hablar con Fiorella pronto, pues hoy se irá de mi casa, ya no la necesito cerca de mis hijas -dice para que solo yo escuche pues esto podría lastimar a las pequeñas y lo entiendo perfectamente.
Sale un poco apurado y bastante molesto, no quisiera estar en el lugar de esa mujer en este momento -pienso.
Ayudo a las niñas a escoger la ropa, jugamos a las modelos y me divierto mucho con ellas, saco de mi bolso mi maquillaje y ellas juegan a pintarme la cara, según las niñas me dejaran tan hermosa que su padre me dirá que me case con él, ellas me cuentan de su escuela de ballet y del colegio, hablan un poco de su madre, pero la tristeza se apodera de ellas, así que hago que cambien el tema.
-Amor, veo que mis muñecas te dejaron…
-Hermosa papi, esta hermosa mi nueva mami -dice Pauline, lagrimas salen de mis ojos al recordar lo duro que fue para ellas la muerte de su madre, sobre todo para Léa, pues Pauline solo tenía dos años y no recuerda a su madre.
-Podemos hablar un momento en privado en un baño mientras me desmaquillo -indago.
-Claro amor, donde quieras y cuando quieras.
Me lleva al baño de su gran y hermosa habitación, empiezo a retirar el maquillaje y me decido a hablar.
- ¿Por qué me mentiste con respecto a la muerte de tu esposa? -pregunto confundida.
-Es que es algo que no me gusta recordar, fue un trauma muy fuerte para mis hijas y para mí, verla consumirse y tu sin poder hacer nada, por más dinero que tengo, no pude sanar su enfermedad, verla deteriorarse de esa forma y recordar cómo fueron sus últimos días, como cambio su aspecto físico fue muy fuerte, muy doloroso. Cuando nació Pauline, descubrimos a las dos semanas que mi esposa tenía cáncer en los huesos y ya estaba muy avanzado, hizo muchos tratamientos hasta que ella al verse tan mal tomo la decisión de morir en la casa y no dejar que sus últimos días fueran sola aparatada de sus hijas en un hospital, ella me pidió que encontrara una mujer buena y fuerte, una mujer que fuera buena con las niñas y sobre todo que nos amara a nosotros no al dinero, pues todas las chicas con que he salido siempre se han interesado en mi riqueza y no en mi o en mis hijas, por eso no había traído a ninguna aquí, hasta que te encontré y mi vida cambio para siempre, ahora soy feliz porque estas a mi lado y al verte que te llevaste bien con las niñas eso me hace feliz y sé que a ellas también, Lucia, tu llegaste a dar alegría a mis días, y los de mis hijas, pues con solo unos minutos de conocerte ya te quieren y a tus hijos sin conocerlos también, las conozco y sé que por eso quieren verlos -expresa dejando al descubierto su pasado y el dolor que le causa la muerte tan trágica de su esposa.
Lo abrazo con fuerza y dejo un beso en sus labios donde le brindo todo mi amor y mi apoyo en esto que están viviendo, pues por mas años que pasen aun todos están muy dolidos con lo sucedido con esa pobre mujer, el sufrimiento es evidente sus ojos se inundan de lágrimas hasta que explota en llanto sin poder evitarlo, me duele verlo así, y ver que aun ama a su esposa muerta...