Christian comenzó a salir y a divertirse, tenía nuevos amigos, conocía lindas mujeres y pasaba un buen rato con ellas que no sabían de su pasado. No había vuelto a la residencia y apenas iba a la oficina por lo que Karl quiso hacerlo entrar en razón y fracasó estrepitosamente. En su afán de hacer su voluntad, Christian desafiaba y ofendía a los que trataban de hacerlo recapacitar, entonces Karl llamó a Edward Hamilton y lo puso al tanto. Edward Hamilton regresó a la oficina a suplir a Christian una vez más, pero en esta oportunidad fue obligado por el comportamiento errado e irresponsable de su sobrino, que estaba irreconocible actuando con soberbia y prepotencia, ya había intentado hablar con él y lo evadía de todas las formas posibles. *** Ya Harley se había instalado en la casa

