Deseo carnal

1892 Words

Adriel queda a pocos centímetros de la pelinegra, quien lo miraba con expresión adormilada, pero a la vez demostraba otra cosa. —No tienes por qué disculparte, no es necesario. Yo tampoco tengo porque decirte nada, nosotros… —Ofelia —Adriel la interrumpe. En ese momento, la pelinegra lo mira expectante, y de un momento a otro aquel hombre envuelve su cintura apretándola contra su pecho. El corazón de Ofelia latía con rapidez, sus piernas comenzaron a fallarle y con cada segundo, perdía fuerzas. —Puedes decirme…—Adriel susurra contra sus labios —. Todo lo que tú quieras —Añade, luego besa la boca de la pelinegra con dulzura. Era absurdo pensar que podía resistirse… Ofelia le echa los brazos alrededor del cuello de Adriel, afianzando aquel beso tan apasionado, tan cargado de ternura,

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