Al llegar a la mansión Del Valle, Liv subió rápidamente a su habitación para escribir una carta para Hugo, temía que lo sucedió con su padre enfadara a este, en cuanto termino la carta y la leyó varias veces para saber que no omitía nada y que expresaba correctamente sus pensamientos se armó de valor para buscar a Hugo y entregársela.
Nada más al bajar encontró a Elena, quien la miraba con desaprobación y como si Liv tuviera una peste, y aun así le dirigió un rígido comentario que sonaba más como un regaño y una orden a la vez -Tal vez en tu casa el personal de servicio es explotado las veinticuatro horas los siete días de la semana, pero en esta casa podemos realizar actividades para no requerirlos siempre, ve y prepara una taza de té y llévasela a Hugo- se acercó Liv la tomo del brazo y mirándola con unas ganas de echarla de ahí continuo -Se más acomedida en esta casa, has tareas del hogar no soporto a una princesita holgazana.
Dicho esto, Elena dejo a Liv a pie de escalera y se perdió en su habitación. Liv por otra parte se dirigió a la cocina, al entrar se dio cuenta que no había nadie al no saber dónde estaban las cosas y al hecho que ella jamás había si quiera calentado el agua para té decidió tomar un vaso y llenarlo de leche, lo coloco en una bandeja y se dirigió al estudio a hablar con su marido.
Hugo escucho los dudosos y tenues golpes en la puerta, con un cierto desdén y exasperación en su voz, le dio la entrada a Liv, ella puso el vaso en el escritorio y le mostro una nota
“La señora Elena me ha dicho que debo prepárate té, perdón no sé cómo hacerlo, por eso traje leche”
-Ya lo has hecho, puedes retirarte
“Lea esta carta, en ella escribo la instrucción que mi padre me ha dado esta tarde, no quiero ser golpeada”
-Ah! Así que la princesa no le gusta mi trato, que malagradecida eres
“Lo siento por favor lea la carta”
Liv entrego la carta, sus manos temblaban, ese hombre le causaba muchas sensaciones, pero la más predominante era el miedo y terror. Hugo tomo la carta riendo un poco por la cara de susto de la chica, Hugo dio un vistazo rápido y la dejo en el escritorio y añadió
-En cuanto termine mis pendientes tal vez lea tu insípida carta o decida golpearte, no lo sé hare lo que me plazca al final.
Liv manteniéndose optimista y segura de haber plasmado correctamente sus pensamientos, con algo de fuerza y valentía
“Bien, no puedo irme hasta tener una repuesta de usted, aunque sea a golpes, me quedare en ese sillón leyendo uno de sus libros”
-Después no te quejes
Liv se dirijo a la estantería de libros y tomo el primero que vio y se fue a sentar al sillón que estaba a unos pasos de la ventana, Hugo ignoro los movimientos de Liv y se concentró en su trabajo pasado un rato tomo el vaso de leche y pensó para sí mismo “Deberé enseñarle a prepararme un simple té”, dentro de Hugo había una lucha constante por un lado esa chica lograba meterse en sus pensamientos y la veía cómo alguien puro e inocente y al mismo tiempo recordaba quien era su padre y el odio le decía que ella no era para nada pura y mucho menos inocente, con este torbellino dentro se aferró a su trabajo para no pensar más en esa pelirroja.
Bastante entrada la noche, Hugo por fin leyó la carta
Estimado señor Del Valle, sé que se ha casado con la que no quería y es más que obvio que se siente engañado y frustrado. Por ello le pido una disculpa.
Siempre he obedecido a mi padre, no podía negarme a este matrimonio, por mi parte hare todo lo posible por llevar las cosas en paz, para ello debe ser más claro con las reglas de este matrimonio.
Si bien, usted odia a mi familia deduzco que también guarda resentimiento hacia mi persona, no puedo hacer nada para cambiar ese sentimiento en usted y bajo esa primicia he decido no obedecer a mi padre con su petición de esta tarde. Mi padre me dio una bolsa pequeña con una droga para poder llevarlo a la cama (de la cual ya me he desecho, la vertí en el escusado). Así que no quiero tener un hijo con usted, creo que los hijos no deben pagar los pecados de los padres.
Si alguna vez llegara a suceder que quede embarazada, por favor no deje que su odio arrastre a un inocente al sufrimiento.
Espero conocer las reglas de este matrimonio.
Hugo no esperaba estar de acuerdo con Liv, si bien era cierto que él escribió la cláusula del bebe y solo era para que Dagger no se le ocurriera acelerar un divorcio. Si ese niño llegara a nacer quedaría atrapado en una guerra de venganza, y él no perdería esta guerra por no lastimar a un niño. Miro a Liv que había quedado dormida después de todo ya eran las tres de la mañana, la despertó abruptamente
- ¡Levántate ya!, después de la cena hablaremos en mi estudio de las reglas que debes seguir y escucha bien Dagger si fallas en lo más mínimo las consecuencias no solo serán una paliza
Liv asintió y se dio prisa a salir del estudio, subió lo más rápido a su habitación, mientras se colocaba el pijama pensó que ese hombre con cara de dios era más bien el dios del inframundo, pero no podía olvidarlo y arrancarlo de sus pensamientos, y se dijo así misma “No te enamores, ese hombre te hará daño sin pensarlo y no conseguirás sanarte”.
Liv despertó deseando que todo lo que pasaba fuese un sueño imaginado. Para su desgracia no era así, el desayuno fue tan insípido como siempre con caras largas en ese comedor y no podía darse el lujo de saltarse esa comida del día.
Hugo la llevaba hasta el centro de la ciudad y después ella tomaba el metro para llegar a la compañía de ballet, pero esa rutina cambio para Hugo, en cuanto Liv se despidió y salió del auto Hugo la miro y se dio cuenta que se encontró con una pareja, envidio el amor que emanaba de esa pareja, pidió al conductor que no avanzara y le dijo que él llegaba al corporativo solo, siguió a Liv y a sus amigos, mientras esperaban la llegada del metro estaban uno dúo de músicos cantando, la música era lenta y la letra invitaba a mirar a tu pareja con lujuria e insinuarse de una manera sutil, el trio de bailarines empezó a bailar, provocando muchas miradas y elogios, para los músicos una excelente propina.
El metro llego y el trio de bailarines subió, la pareja reía a carcajadas mientras Liv les mostraba su sonrisa más brillante, Hugo que miraba desde lejos en el fondo de sus pensamientos deseaba que esa chica al final de esta venganza quedara intacta que esa sonrisa no se borrara. Pronto ese sentimiento se oscureció al ver a un hombre acercarse al trio.
Un hombre de unos veintitantos años se acercó a Liv y con mucha seguridad le dijo -Me has gustado, bailas increíble, ¿me das tu número? - Liv retrocedió quedando en medio de sus amigos y se encogió de brazos. Su amiga vio el nerviosismo de Liv y le contestó al chico -Mi amiga es algo tímida y solo si sabes lenguaje de señas te podrá dar su número- La pareja miro al chico desafiándolo, Liv sabía que a Lau y Andy les desagradaba que la cortejaran y al darse cuenta de que es muda huyeran, así que Liv Intervino
-Déjenlo ya paso, es algo vergonzoso
El chico al darse cuenta de que Liv era muda hizo un gesto de disculpa y se bajó en la siguiente estación, lo cual hizo suspirar a Andy y miro a Liv -Odio a ese tipo de personas que juzgan
-Lo sé yo también lo odio Andy- Lau le sonrió a Liv -No debes de sentirte mal he, recuerda que estas semanas nos harán rompernos el alma en los ensayos y clases
Liv devolvió una sonrisa y añadió -No deberían enojarse tan temprano, gastan su energía para los ensayos
-Lo sabemos y por ello nos compensaras a Lau y a mí, invitándonos al club después de las audiciones
-Debes hacerlo Liv, nos lo merecemos
-Claro chicos, los voy a invitar porque ustedes son los mejores
Hugo se calmó al ver que Liv no mira a ningún hombre, es más le gustaba que ignorara todo a su alrededor y solo se concentrara en la plática con sus amigos, al salir de la estación del metro la sangre le volvió a arder a Hugo cuando un bailarín muy apuesto y más alto que él abrazo a Liv e inicio un baile con mucha armonía, estaba a punto de ir hacia ellos cuando otro chico se acercó y beso al bailarín con el que estaba Liv, ese chico marcaba claro su territorio pensó Hugo, tal vez él también debía marcar el suyo. Liv quedo helada cuando vio a Hugo a unos metros de ella
-Chicos adelántense ya es tarde, pasare por un agua
Alguien dijo -¡Dense prisa, Miranda llego ya!- los chicos apresuraron el paso Liv se acercó a Hugo con una nota que escribió rápidamente
“Son solo mis amigos, no paso nada lo juro”
Hugo se acercó a ella con un brazo la tomo de la cintura y con la mano disponible la tomo de la barbilla y le dio un beso, Hugo no hizo esfuerzo por estar a la altura de Liv, así que esta se tuvo que poner de puntitas y correspondió el beso, era más obvio que ambos deseaban ese beso desde hace días, pero ferozmente Hugo soltó a Liv y le dijo -Estas advertida
- ¿Quién eres tú para intimidar a mi bailarina principal?
Liv y Hugo quedaron desconcertados ante esa seductora voz que provenía de un hombre mucho más guapo que Hugo.