Eran las 9.30 cuando el carro arribó en la mansión Del Valle, Hugo estaba en su estudio cuando escucho el carro y pensó para sí mismo “la venganza inicia Dagger, espero que todos en esa familia estén listos”.
Liv entro al infierno de la manera menos grata, todo estaba oscuro ninguna persona de la servidumbre salió a recibirla y mucho menos algún m*****o de la familia Del Valle, eso debió darle una pista de lo que se avecinaba, Fernando condujo a Liv hasta el dormitorio principal de la casa, también le solicito su teléfono para añadir como contacto a su esposo y el número de Fernando ya que no siempre podía contestar Hugo.
Liv escribió en un bloc de notas “¿El señor Del Valle está enojado?”, a Fernando le sorprendió un poco la pregunta, pero se apresuró a contestar – No, solo que esta ahora ocupado hay bastantes pendientes en la oficina así que está en el estudio, en un momento subirá a darle la bienvenida- en el rostro de Fernando se dibujó una mirada de aflicción, Liv por su parte le escribo “Esta bien, muchas gracias. Perdón, pero podría decirme si hay reglas que seguir”, al mismo tiempo que miraba a Fernando con una sonrisa de niña queriendo saber si había cometido algún error, Fer por su parte sentía lastima por la chica y se lamentaba no poder prevenirla del infierno que viviría -Esa pregunta se la contestara el señor, descanse señora Del Valle.
Fernando salió de la habitación muy apresurado, lo cual no sorprendía a Liv, había visto como los asistentes de su padre y hermana salían rápidamente de un lugar solo para informar que su trabajo estaba hecho. Mientras recorría el cuarto recordaba la pelea en la última cena con su familia, la aflicción de su padre, ella lo quería mucho si bien no era el padre perfecto le daba las gracias por no haberla dejado a su suerte cuando su madre murió, la acogió y llevo a la casa donde vivían su esposa e hija, trataba de consentirla en lo que más podía, pero sin que Eiza sintiera celos. Por eso cuando su padre en la madrugada entro a su cuarto y le pidió que se casara en el lugar de su hermana, aunque no quería hacerlo, accedió para que su padre tuviera un poco de paz.
Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta en el momento que entro Hugo a la habitación y se sobresaltó cuando hablo -Tu padre es un miserable, mira que enviarte a ti, pero esto lo va a pagar caro- si bien su voz grave y enojada tenían un toque sexy y arrogante, el espíritu de la chica no decayó y se apresuró a escribir “pediste en matrimonio a una de las hijas y sugeriste a cuál querías, pero no lo plasmaste en papel”
Furioso Hugo por lo que leía, le dio la primera bofetada a Liv -Los Dagger tan altaneros, no contestes si no te lo pido porque a la próxima no será una bofetada ¿entiendes? - Liv solo lo miro atónita a lo que acaba de pasar y asintió con la cabeza ya que lo último que le dijo su padre “Se mi niña obediente”. Hugo la seguía mirando con rabia y con furia tomo sus maletas y dijo – Tu no compartirás habitación conmigo, no eres digna de mí, dormirás en esta habitación- arrojo sus maletas a la habitación de al lado y empujado a Liv a que entrara, una vez adentro cerró la puerta con una fuerza que hizo retumbar las paredes.
Liv se sentía mal, lo que acaba de suceder era tan injusto. Pero suspiro profundamente y se dijo así misma “tranquila las cosas no pueden ir peor, se obediente y evita los problemas”
Al día siguiente Liv despertó muy temprano, se ducho y arreglo su habitación, mientras acomodaba su ropa, se dio cuenta que su hermana le había comprado varios conjuntos de ropa interior en encaje y le dejo una nota:
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Liv solo se limitó a reír, termino de guardar su ropa y alistarse, para su sorpresa eran las 6 de la mañana y no se escuchaba movimiento en la casa, estaba indecisa sobre si salir o no de la habitación, al final decidido quedarse dentro de esta y esperar a que alguien viniera a decirle que podía salir ya que no quería otra bofetada. Así que se sentó en un pequeño sillón cerca de la venta a leer un libro.
Eran las 8.30 cuando Hugo salió de su habitación dirigiéndose al comedor, allegar ahí vio a su tía quien ya sentada esperándolo para desayunar
-Buenos días querido
-Buen día, ¿porque no has solicitado el plato de mi esposa?
-Creí que la echaste ya que no es la que pediste- en eso miro a la mujer de servicio que entraba con café y le dijo -Mirna coloque un plato más en la mesa- la mujer asintió, sirvió el café y fue por el plato, con el ceño fruncido Elena Del Valle comento – ¿Y esa chica tardara en bajar?
Hugo se levantó y se dirigió a la habitación de Liv, cuando entro la vio dormir en el sillón con un libro en mano. Sus rasgos tan finos y delicados, esa piel blanca y luminosa, ese cabello color fuego que a la luz del sol era más resplandeciente, hacía sentir a Hugo tranquilo, feliz y eufórico, cosa que no le agradaba, decidió mirarla un poco más antes de despertarla abruptamente. Tomo el libro de las manos de Liv y lo arrojo sobre la mesa que estaba en frente de ella, Liv despertó asustada y cuando vio a Hugo palideció un poco, Hugo empezó a hablar con su voz grave y menos agresivo que el día anterior
-Ahora eres mi esposa, por lo que deberás comportarte como tal de lo contrario deberás pagar las consecuencias… - mientras él hablaba Liv por primera vez veía el rostro del hombre, esa piel blanca con un tono bronceado se veía sexy pero lo más atractivo en él era su barba que acentuaban esos ojos color marrón, su cabello tan n***o y ondulado desprendían una enigmática aura, alto con un cuerpo esbelto de deportista y le daba gusto verlo a la luz del sol porque parecía un dios griego, porque esa belleza en la oscuridad era tan tenebrosa -… ahora bajemos a desayunar y no se te olvide estar a tiempo para el desayuno y la cena- Liv asintió con la cabeza y se apresuró a escribir >, Hugo la miro muy severamente y contesto – Siempre y en cuando te comportes- se dirigió hacia la puerta y ella fue de tras de él.
En el comedor Hugo la presento a la servidumbre y a su tía, Elena del Valle era una mujer elegante, para encontrarse en una edad media lucia bastante bien, pero para Liv parecía un robot, como esas mujeres del club, nunca había entendido porque las mujeres adineradas eran tan estiradas y frías sintiéndose dioses encarnados. Cuando Liv miro su plato se sintió tan pequeña ante una enorme montaña de comida, hacía tiempo que lo único que desayunaba era un pequeño vaso de yogurt con frutos rojos, que el plato de frutas más el de un omelet le parecían una aberración.
Su cara de asco y repulsión por la comida pareció ser muy evidente que Elena no lo dejo pasar
-Esto no es un palacio donde la señorita puede hacer un berrinche por la comida- Liv la miro y escribió apresuradamente >, quiso haber escrito que no le gustaba comer muchas frutas que el olor del omelet era nauseabundo para ella, que prefería su desayuno al que también no era grato para su padre, pero lo aceptaba, Elena suspiro y puso una cara de frustración y comento - ¿Cómo se atrevió Dagger a darnos a semejante niña inmadura? – Liv solo se limitó a tomar el vaso de agua y a comer un par de cubos de papaya.
En cuanto Hugo se levantó, Liv apresuro a escribir una nota para Elena >, Elena solo la miro con repulsión y Liv fue tras Hugo, este la miro extrañado y ella le mostraba otra nota > Hugo con frustración y enojo le dijo que si y se diera prisa pues en 10 minutos salía.