Esos días sin Liv lo había pasado bastante mal, si bien era cierto que para calmarse salía con Eiza y buscaba los encuentros con Cristal ninguna de ella tenía el antídoto que apaciguara sus pesadillas y mal humor, tan solo unas horas con Liv le habían bastado para calmarlo, evitar ver a Liv fue tan difícil para él aun no lograba explicarse como es que la pensaba a diario. Odiaba la idea de estar lejos de su mujer y además que esta estuviera viviendo con un amigo, lo único que deseaba era despertar a lado de su mujer y cada día hacer que ella se enamorara de él, ya que no se veía con otra mujer en su futuro. El amor era su mayor enemigo en sus planes de venganza. Pero qué mujer podría perdonar infidelidades, secretos, mentiras y ser tratada como un objeto canjeable por dinero. Hugo no era

