Ya habían pasado dos días, Petra iba camino al hospital, hoy su esposo iba a tener su primera sesión de fisioterapia y ella quería seguir todo de cerca. Joseph, el chofer de su suegra, la llevaba, Rebekah fue a la casa de su nuera temprano en la mañana e insistió en elegir un atuendo para que se pusiera. Petra pensó que eso era ridículo, no quería que nadie se entrometiera más en su vida, apenas se había deshecho de su padre y ya tenía a alguien más metiéndose con ella. Petra ya estaba llegando a su límite, pero para evitar peleas, decidió vestirse y salir de esa casa lo antes posible, porque si se quedaba allí unos minutos más, seguramente tendría una pelea desagradable con Rebekah. El atuendo que llevaba Petra era un vestido de seda blanco con tirantes finos, un abrigo desnudo encima

