Miré mi reflejo con temor. Desde aquél día que vi a esa mujer reflejada en el espejo, lo cubrí con una sábana, temía que ella volviera a aparecer. Cada vez que me encontraba en la habitación una sensación extraña albergaba mi cuerpo, era como si alguien me mirara entre la oscuridad, acechando. Sebastian desconocía mi temor, no me atrevía a importunarlo con mis miedos infantiles así que esta noche iba a hacer una excepción y retiré la sábana del espejo revelando el reflejo de una bella mujer. —Está muy hermosa mi lady —dijo Anna cuando finalizó mi peinado. Definitivamente lo estaba. Mi cabello del color de la noche caía sobre mis hombros desnudos. Había elegido un vestido de gala para la ocasión, era del color del marfil con algunos destellos negros. Unos pendientes de perlas eran

