Despues de la sesion de sexo, entramos en el cuarto de baño para ducharnos, lavando mi esposo mi cuerpo y la cabeza con delicadeza, cuando ya terminamos volvimos al dormitorio, para vestirnos, — Quiero que solo lleves por la casa, esa bata de seda transparente que tanto me gusta verte puesto — me dijo mi marido — Sí mi señor, como usted guste — le dije Nos sentamos los dos encima de la cama, acariciándome Aaron la mejilla con su mano, mientras yo miraba al suelo — Vas a ser una excelente sumisa, estoy empezando a sentir algo por ti Vanesa, no lo estropees por favor — me dijo — No mi señor, soy su esposa y le debo obediencia — contesté, sintiendo momentos después, los calientes labios de mi esposo en los míos, besándonos con frenesí y deseo. Al dia siguiente, me levante yo antes que

