Dudo un segundo, pero en contra de sus creencias decidió mentirles —Sí, ahí estará, lo prometió. Se voltearon a ver todos, creyendo en lo que les había dicho —Será mejor darnos prisa— les dijo Fortuna, pero antes se volteo —Y gracias por la honestidad Mateo— lo juzgo con la mirada. Él agacho la cabeza —Olvídalo. Se fueron lo más aprisa de la ciudad, mientras veían que más gente se aproximaba al Partenón, corrieron hasta que estuvieron fuera y solo voltearon atrás cuando vieron una columna inmensa del humo más n***o que habían visto, Mateo los condujo al sendero,mcaminaron un par de kilómetros antes de que el viejo con la carreta que los había llevado ahí los encontrara de nuevo, el hombre decepcionado del sitio también había decidido marcharse y ofreció llevarlos hasta los muelles para

