—No, esto no puede estar pasando— Mateo sostuvo el tabique de su nariz con su pulgar y su dedo índice —¿Mi respuesta está mal, pero la de ella está bien? —Sí, me alegra que lo entendieras— volteo a ver a los demás —¿Alguien más? —¿Qué hay conmigo? ¿Voy a reprobar? —Tranquilo Mateo, respira— lo tomo por los hombros —En la vida no hay buenas o malas respuestas. —Pero dijiste que la mía estaba mal. —Ahhhhh.... Bueno es que la tuya si estaba mal, les dejo de tarea a todos que mediten sobre eso, quiero un ensayo de mil pergaminos, el mejor se llevara una recompensa. —¡¿Qué?!— reprocharon todos. —¿Es poco? Que sean mil quinientos pergaminos, debo de admitirlo no creí que les entusiasmará el tema, pero no se preocupen pueden tomarse los...— miro su reloj —Diez minutos que nos queda para qu

