Cadenas

1084 Words

Miranda bajó las escaleras con el mentón en alto, apoyando su bastón con una firmeza que resonaba en el mármol del vestíbulo. No había visto a Umma esa mañana, aunque conociendo a su gata, seguramente estaba por ahí trepando en los grandes arbomes como era su costumbre, así que no prestó mucha atención a ello. Al entrar al comedor, el aire pareció cambiar de densidad; las empleadas que antes apenas la miraban o se referían a ella con una distancia gélida, se detuvieron en seco para hacer una pequeña inclinación de cabeza. Los cambios se notaron en el primer segundo en que una de las mujeres se acercó para retirar su silla. Hasta hace apenas veinticuatro horas, ella era la señorita Miranda, un nombre que siempre cargaba con el estigma de su origen, pues al ser ilegítima, el apellido Antono

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