Las palabras de Nyx salieron afiladas, cortando cualquier esperanza que Darya intentara sostener. —Levka la desprecia —dijo la rubia con una seguridad que tambaleó al ver la sonrisa amable de la otra mujer. —Levka la desprecia, de eso no tengo duda. Pero Miranda es ese viento capaz de hacer crecer una llama hasta convertirla en incendio, uno que quemará todo a su paso y, cuando solo queden las cenizas, ese fuego resurgirá para los dos. Una llama que para favor de ambos, dejará de ser de odio y se convertirá en un amor genuino que no será apagado nunca. —¿Tan segura estás? —preguntó Darya con la voz tensa. —No es seguridad, Darya, es confianza. Miranda puede ser hija de Randall, pero viene de un mundo diferente al de Levka. Ella no nació para besar el suelo por donde él camina, y e

