Igualdad de condiciones.-2

737 Words

​—¿Puedo pasar? —preguntó una voz desde el pasillo. ​Miranda autorizó la entrada de la mujer, quien llevaba una bandeja con el desayuno. La empleada le explicó con amabilidad que pensó que no tendría ánimos de bajar al comedor y se tomó el atrevimiento de subirle la comida, que a esas alturas ya era casi un almuerzo. Miranda agradeció el gesto con un movimiento de cabeza, manteniendo la dignidad a pesar de estar envuelta solo en una bata. ​—Consígueme una píldora de emergencia —ordenó antes de que la mujer se marchara—. No puedo dejar pasar más tiempo —dijo en voz baja para si misma. ​La empleada asintió, pero antes de que saliera, Miranda la detuvo una vez más con una pregunta que le rondaba la cabeza. ​—¿Dónde está Maksim? —cuestionó, deseando saber si el hombre aún habitaba la casa.

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