Siguió atenta a la textura de la tela, deslizando las yemas de sus dedos por la seda fría del vestido, cuando Nyx rompió el silencio con una pregunta que cortó el aire de la boutique. —¿Qué tan cercana eres a ese hombre? —soltó, señalando con una mirada discreta pero afilada a Denis. El guardaespaldas vestía completamente de n***o, moviéndose por el local con una soltura que resultaba casi seductora. Sus movimientos eran fluidos mientras observaba cada rincón, cada puerta y cada espejo, atento exclusivamente a la seguridad de Miranda. Le salía natural, una mezcla de profesionalismo y un instinto protector que Nyx no había pasado por alto, pues ella misma lo seguía con la mirada, analizando la tensión en los hombros del hombre. Aquella pregunta fue algo que Miranda no esperó; sin embarg

