Con un suspiro, la princesa se deja caer sentada en un tronco mientras observa como ambos hombres que la acompañan se encuentran sentados en lados contrarios del claro sin dejar de observarse. Ya le resulta molesto, han estado en esa posición una media hora y está cansada no solo por todo lo que han tenido que caminar sino de esa actitud de quien es más d*******e. Los hombres pueden llegar a ser verdaderamente molestos cuando se encuentran en esa etapa. - ¿Ya pueden dejar eso? Me ponen nerviosa – murmura entre otro suspiro. Quizás entre más veces lo haga su frustración por toda la situación en general pueda mejorar, claro, solo le falta ser un poco menos realista y quizás se lo crea. - Si dejo de verlo me matará. - Si se distrae, me desharé de él – enojada por la situación, se pone de

