Rápidamente, el gesto de las personas pasó de impresión a molestia, sin poderse imaginar que otra cosa podría quitarles la corona, pero dispuesto a proteger lo que le quedan. - ¡Vallase! - ¡No le da vergüenza! - ¡Zane que hace aquí esta mujer! – esos y más gritos se escuchan, asustando a Lilith por el pequeño motín que podría armarse, pero alertando a sus dos acompañantes, que no tardan en desenfundar sus armas y prepararse para cualquier cosa que esté por venir. - ¡Silencio! – esto es lo que imaginaba el hombre que pasaría, no podría culparlos cuando el día anterior tuvo una actitud similar hacia ella, en donde se reusó múltiples veces siquiera escucharla y le pedía que se retirara de su pueblo. Pero ahora solo espera que ellos también decidan tomar esta esperanza que parece caída de

