- Princesa – murmura molesto el más alto mientras los sigue hacia la habitación que tomaron más temprano.
- Ahora no – es básicamente ignorado por la preciosa mujer que lleva de la mano a un moreno herido, y que, si no fuese por eso y porque teme por su vida, probablemente se reiría al oír a semejante hombre tan grande refunfuñar por no obtener lo que quiere de la pelinegra que no lo suelta.
Finalmente llegan a la habitación y se siente gratamente sorprendido cuando con mucha delicadeza, la mujer de ojos bicolores lo hace sentar en una de las camas del lugar y lo deja junto a Abraham, aunque no alcanza a ser asesinado gracias que ella llega en menos de un par de segundos.
El aura asesina que desprende ese hombre es impresionante.
- ¿Cómo te llamas? – con su melodiosa voz, intenta distraerlo del ardor que le va a causar por limpiar sus heridas. Pero no hace falta, el moreno está bastante acostumbrado a ellas, aunque claro, el detalle lo maravilla y lo hace sentir bien.
- Lucas ¿y tú, preciosa? – sabe que cometió un terrible error cuando el grandote se acerca un paso hacia ellos.
- Abraham – con una amable sonrisa la princesa lo señala para después tocar su pecho – Yo soy Angelica – termina de limpiar su rostro y se pone de pie para visualizarlo un momento – Lucas, quítate la camisa por favor – mordiéndose la lengua para no lanzar otro comentario fuera de lugar que acabe con su vida, obedece con dificultad.
- No tienes que hacer esto – murmura incomodo cuando la ve hacer una mueca debido a su muy magullado cuerpo. La verdad es que antes que esos hombres lo asaltaran estaba terminando un trabajo que se complicó un poco.
- Quiero ayudar – vuelve a dejarlo otro momento para buscar más vendar y eso lo hace sentir peor todavía.
- Esto es mucho y ahora no puedo pagarlo – no puede levantarse porque ella parece leerlo a la perfección y lo paraliza cuando lo ve con fijeza a los ojos. Son grandiosos y lo dejan pensando en donde ha escuchado sobre ellos.
- No quiero que me pagues, quiero que estés bien.
- Yo si aceptaré el dinero, esperaré hasta mañana – estresado por tener a una amenaza tan cerca de su princesa, Abraham se deja caer en la cama continua, sin soltar su espada y con la confianza que el moreno esta tan herido que ni, aunque fuese un prodigio pudiese evitar una estocada de su espada si intenta pasarse de listo.
Lucas está lleno de moratones por los golpes y un par de heridas corto punzantes que lucen bastante mal, ya es sorprendente que haya podido mantenerse consiente todo este tiempo.
- No tienes que pagarnos, pero si me gustaría que descansaras, estas están infectadas ¿Cuándo te las hiciste? – la princesa está muy impactada y curiosa sobre la vida de este hombre, pero después de pasar casi toda su vida con uno como Abraham, entiende a la perfección que lo mejor es no preguntar. Si quiere decirlo lo hará eventualmente.
- Hace dos días, hoy estaba llegando – cansado y adolorido, pero de igual modo agradecido, suelta algo de información, después de todo, es lo mínimo que puede hacer, tranquilizar la inquietud del gigante.
Lucas entiende perfectamente que el otro se encuentre tan tenso, después de todo, viven en un lugar en donde ser precavido y cuidadoso es necesario y confiar en cualquiera puede ser igual a morir.
- ¿Por qué te golpeaban? – Abraham intenta saber algo más aun cuando esto no lo hará confiar más, cualquiera puede mentir, pero él sabrá si miente o no.
- No sé, algo sobre follar con hermana de alguno de ellos, pero no lo sé, tengo un mes fuera del pueblo – intenta hacer memoria, pero nada llega a su mente.
La princesa, ahora aguantando la risa por la situación, se pone de pie, dando por culminado su trabajo.
- Entonces puede que si lo merecieras – el moreno levanta la vista y no puede evitar sonreír cuando la nota aguantando la risa. Es una mujer hermosa y amable, algo así como una en un millón.
- Tus ojos son hermosos e inusuales ¿en dónde he escuchado sobre un par así? – incomoda, se aleja un poco para sentarse en donde estaba su protector, quien se vuelve a poner en guardia tensando al visitante - ¿Quiénes son ustedes? – Lucas está agradecido por los cuidados, pero la vida le ha enseñado que nada es gratis y que las personas buenas están extintas.
- Ya puedes largarte – lo toma por la camisa y con un empujón lo pone de pie, el moreno, lleno de adrenalina, deja de lado el dolor y toma la navaja que esconde en el pantalón, pero ambos son detenidos por la menor.
- Ya basta, no peleen, no aquí ni ahora – con una mano en el pecho de cada uno, los aleja casi sin esfuerzo, ninguno se resistiría a lo que pida, Lucas porque esta cautivado y agradecido y Abraham porque nunca fue capaz de negarle algo al amor de su vida.
>> Somos Abraham y Angelica, ya nos presenté, ahora ¿tienes un lugar donde quedarte? – atontado por la fijeza con la que esos ojos la ven, niega, aun cuando tenía planeado mentir para salir de ahí lo más rápido posible.
- No estarás pensando en…
- Entonces quédate y duerme en una cama, mañana puedes marcharte después del desayuno – furioso por la situación y el poco cuidado que ella está teniendo, la toma del brazo con cuidado y la lleva a la esquina más alejada del lugar, siendo consiente que, si lo ofende con libertad y el moreno lo escucha, su princesa lo molestara por ser descortés. Y una mierda.
- Retráctate, ese hombre es un desconocido, no estás en el castillo, aquí las personas son malas, no puedes confiar porque cuando lo hagas te quitarán la cabeza y la venderán – baja la voz lo más que su molestia lo deja, pero sabe que el otro lo escucho a la perfección y tampoco es algo que le importe. No está mintiendo y quiere que se largue de una vez para volver a dormir abrazando a su amada un par de horas más.
- Esta herido y no tiene donde quedarse, es imposible que lo deje marchar – a punto de perder la cabeza, Abraham toma la cara de la contraria en busca que sus palabras penetren su cerebro, pero no tiene tiempo de hablar cuando es interrumpido por ella – Escucha, sé que no hay que confiar en cualquiera, incluso fui traicionada por alguien que se supone que era de confianza, pero tengo una corazonada.
- Una maldita corazonada no nos revivirá si nos mata por ser descuidados.
- Abraham – molesta, la menor entiende que lo mejor es usar su autoridad para que el hombre entienda que no importa lo que diga, no cambiará su opinión, a él solo le queda confiar, no en Lucas, sino en su mujer.
- Lo que ordene, señorita – inclina la cabeza captando que, a pesar de todo, no puede olvidar su lugar. Angelica puede confiar en todo el que ella quiera, porque detrás suya siempre estará él para protegerla de todo aquel que quiera hacerle daño.
- Bien – asiente y voltea hacia un muy sorprendido Lucas, quien escuchó toda la conversación y empezó a entender un par de cosas.
- Eres de la realeza ¿cierto? – se pone de pie para mantener la mayor distancia posible en ese pequeño lugar, temiendo que Abraham se abalance sobre él. Se siente tan herido que no cree tener las posibilidades de siquiera huir – Tienes heterocromia completa – murmura mientras sus pensamientos viajan con rapidez – ¿El mito es real? – suspirando, la princesa se acerca despacio al moreno para tomar sus manos.
- Siéntate por favor – sin querer alterar a la princesa, su fiel protector se mantiene al margen, viendo fijamente al que siente como un intruso y se da cuenta como no parece alguien que vaya a atacarla, por el contrario, su gratitud parece genuina – Soy Angelica Jasmine Swaponell, la hija Ángel Swaponell y él, es Abraham Heiz.
- Eres la heredera – murmura impresionado dándose cuenta de quienes eran realmente esas personas. Él había escuchado mucho sobre ellos, sobre la hermosa princesa y su enorme guardia, también algo sobre que todos los miembros legítimos de la realeza tienen ojos de diferentes colores y que tienen una especie de habilidad especial.
- Sí – su sonrisa habitual vuelve a su rostro.
- Eres buscada, de hecho, es impresionante que no los hayan encontrado con la cantidad de personas que han movilizado – interesado, Abraham se acerca y se sienta al lado de su amada, dejando al moreno al frente de ellos, aun sorprendido y lleno de preguntas.
- ¿Qué es lo que sabes?
- Que la secuestraste, tienes orden de captura y te quieren vivo o muerto – sabiendo lo que significa, la princesa voltea a ver a su protector, queriendo lanzarse a sus brazos y no separarse otra vez.
- Tenemos que irnos de aquí, vendrán pronto – se pone de pie para empezar a tomar las cosas, pero es detenida por el mayor, que la hala y hace que se siente en sus piernas, en donde la abraza y esconde su cara entre su hombro y cuello.
- Por hoy descansaremos, mañana compraremos unas cosas, comeremos y saldremos al amanecer – asustada pero confiada que él siempre elegirá lo mejor, asiente y se deja mimar. Está cansada y tiene mucho sueño, de ese modo se tarda más en procesar las cosas.
Por otro lado, el moreno se sorprende por la cercanía de la pareja, llegó a escuchar que tenían un romance secreto, pero creía que era mito, por otro lado, aún hay cosas que quiere saber sobre los supuestos poderes de la sangre real.
- ¿Sabes quién emitió la orden? – tranquilo por notar a su princesa profundamente dormido y satisfecho por su nueva fuente de información, se permite relajarse, aunque en ningún momento pierde de vista al moreno, otra noche sin dormir no se le complica, ha entrenado para eso y más.
- Reinald segundo.
- ¿Qué ha pasado con el rey? – sin saber a dónde se dirige todo, pero ansioso por ver el desarrollo de una nueva aventura, Lucas decide responder a todo. Es emocionante saber que hay detrás de toda la historia de la princesa perdida.
- No ha aparecido, dicen que murió de tristeza por el s*******o de su hija o cosas así, pero todos son rumores, lo único que ha dicho el castillo es tu orden de captura.
- ¿Y Reinald?
- ¿Padre? Se presume que es quien está sustituyendo al rey mientras él está deprimido – Abraham asiente analizando todo lo que podría estar pasando en el castillo, no duda en que Fred esté al tanto de la traición y mantenga al rey al margen mientras investigan desde dentro, siguiendo la historia del s*******o.
>> Hey, yo también tengo un par de preguntas – avergonzado, Lucas rompe el silencio, mientras que Abraham, considerándolo justo, asiente otorgando el permiso - ¿Es cierto que todos los legítimos tienen heterocromia?
- No estoy seguro, pero el Rey también la posee, solo que no completa – responde con gracia, Lucas no parece el tipo que cree en supersticiones.
- ¿Y tiene poderes mentales? – cuando nota que el moreno seriamente duda sobre eso ya no está seguro si el hombre es realmente idiota o solo juega con su paciencia.