«Esto no me explica porque quisiste verme» comentó mientras abría el corcho de la botella. «Ahora te lo explicó» contestó Avery. Se escuchó el eco de un segundo ruido de pasos, seguido por las jarras que venían dispuestas una junta de la otra. Johnny se inclinó sobre el borde del mostrador. Vio a los dos servirse de beber. «Wynne hizo muchas cosas malas en su vida» afirmó el anciano y se tomó su ron. «Pero era solamente un miserable. No merecía terminar su vida así.» «Mejor él que nosotros» declaró Bartolomeu. Avery asumió una expresión que era una mezcla entre incredulidad y resignación. «¿Tienes miedo que te descubran?» le preguntó el portugués. El no respondió. Empezó a mirar a su alrededor, sospechoso. Después de un rato añadió, con la voz reducida a un silbido apenas perceptibl

