Seguimos unos minutos entre besos, en realidad se sentía genial cuando Elia me tenía entre sus brazos y me dejaba subir a sus piernas para seguir besándola. Los besos fueron aumentando de tono hasta que me encontré peligrosamente cerca del broche de su sostén y ella se apartó un poco de mi. - Abril, no... No creo, para- me pidió después de balbucear algunas otras palabras. - Yo... lo siento- dije bajando la mirada, era vergonzoso estar así con Elia y terminara por cortarme. Quedamos unos minutos sin decir nada mientras volvíamos a la normalidad. - ¿Abril?- habló Elia, la mire sin responder- Abril- volvió a insistir. - ¿Nunca te dijeron que no debías comenzar con algo que no tenías planeado terminar?- pregunté con cierto tono de molestia. - Cariño... yo no empecé nada- dijo tímida.

