Después de la guardia, fuimos a mi casa como habíamos acordado, salimos a las 8 am y ella se veía el doble de cansada que yo. Me ofrecí a manejar, era muy mala, yo no tenía auto y solo practicaba con el de mi papá, pero Elia parecía estar medio dormida. De cualquier forma se negó y condujo a mi casa que quedaba considerablemente más cerca del hospital y yo me dedique a hacerla reír mientras ella iba al volante, supongo que era la única manera que se me ocurría se no dejar que se durmiera. Después del camino que me pareció el más largo de mi vida y el más estresante llegamos a mi casa. Por suerte no había nadie, como supuse que seria, sería extraño dar explicaciones de porque llego a casa con la residente de mi clase. Se estaciono frente a mi casa y ambas bajamos, hacia bastante frio,

