Desperté abrazando a Elia esta mañana, no había nada que me gustara mas que eso, además Elia estaba relajada cuando no tenía guardias y podía pasar un dia casi tranquilo con ella. -Buenos dias, mi amor- dije animada cuando creí que Elia por fin había despertado. Cuando ella dormía su respiración se volvia mas lenta, las primeras veces me asustaba porque creía que moriría, pero al parecer era algo normal. Asi que cuando su respiración no era tan lenta significaba que Elia ya era mía. Solo recibí un quejido de ella y la moví con mi pie para que terminara de despertar. - Que manera mas dulce de despertar- dijo ella con sarcasmo y su hermosa voz ronca de las mañanas. - No sabia como mas despertarte- le respondí encogiendome de hombros y riendo. - Ya no hables- contestó- ven aca- me tomó

