Quedaba solo una semana más de clases y sería libre por todas las vacaciones de verano, los dos meses que espero con ansias cada año para dedicarme a comer, dormir y ver películas. Y aunque la semana que quedaba sería lo peor, estaba dispuesta a dar todo de mí para irme de verano sin cargos de conciencia por no estudiar lo suficiente. El primer examen final que tendría, era el de clínicas quirúrgicas, y la encargada de hacerlo era Elia, al cual todos le teníamos miedo. Me gustaba creer que Elia podría ser linda y no hacernos sufrir demás por el, pero esa no era ella. Así que lo único que me quedó fue suplicarle todo el fin de semana porque me diera un día para estudiar el temario de la clase con la condición de que tenía que acompañarla un par de días a algún lugar que no quiso menciona

