Capitulo 27: El placer de ser tu esposa Después de llegar esa noche de casarnos y de hacerlo en el auto, nos reímos acomodándonos en nuestros asientos, la lluvia seso un poco y entonces pudimos avanzar, entramos a la casa ahora eramos señor y señor King, mi pecho se aceleraba al pensar en eso. Nos bajamos y él dio la vuelta ayudándome a bajar para cerrar la puerta y tomar mi mano. —Ven. —dijo Nicolas. —¿A donde vamos? —fije riendome un poco al ver su emoción de entrar a la casa. —Solo sigueme —dijo Nicolas. Entramos a la casa y subimos a la habitacion del fondo; nunca había entrado aquí, era una habitación muy amplia con una cama grande y una luz tenue en rojo, todo estaba adornado con lindos pétalos de rosas esparcidos por el piso, la cama con sabanas blancas y pétalos de rosas, una

