Capítulo nueve: Humillada y Atrapada Lucía lo miró incapaz de entender tan inesperado final. Con la maestría de un hombre que se sabía en clara ventaja en presencia de cualquier mujer, Arturo se aproximó a ella y la rodeó con sus brazos con el fin de demostrarle lo que quería decir. Lucía se quedó perpleja, mirándolo con los ojos abiertos como los de un búho y dejándose apretar contra aquel cuerpo. En una décima de segundo, Arturo se había apoderado de su boca con una intensidad s****l que la dejó completamente sin defensas. Notó cómo su cuerpo se balanceaba inestable tras tan apasionado ataque y tuvo que agarrarse a él, que la llevó entre sus brazos hasta la pared contra la que la dejó aprisionada con su cuerpo. —Arturo... —susurró ella sin la menor intención de resistirse, porque sabí

