Octavio Luego de tomar sus caderas penetro con más intensidad, sus gemidos son molestos y las tapo con mi mano, no quiero oírla, no quiero escuchar su voz, necesito que se transforme, necesito que sea otra persona, necesito olvidar solo por un momento e imaginar que la persona que está debajo de mi es... «Ana». Justo al llegar al clímax en ese instante tan placentero donde tu cuerpo se libera, donde parece que llegas al cielo por un momento, solo esos segundos puedo verla, puedo sentirla, tal vez es mi mente jugando conmigo, es una alucinación que me deja ser feliz por un segundo. Pero al despertar de esa alucinación caigo a la realidad. «No es Ana» Tal vez tengan un parecido asombroso, el color del cabello, el color de sus ojos la forma de su rostro incluso el cuerpo casi igual, per

