-Pues me refiero a su radiante relación con la doctora Amanda Sandoval, el tener ese alisiente a cualquiera lo motivaría para trabajar así ¿No?
-Ya sabe que no me gusta meter mi vida personal en la laboral, mi relación con ella es de las puertas del hospital hacía afuera. Dentro solo somos compañeros y colegas.
-Creo que se está sintiendo ofendido por mis palabras y no me es mi intención doctor por el contrario solo intento halagarle.
-El mejor halago que podré recibir será cuando termine con éxito está operación, ahí incluso les invitaré a festejar. -Tenia la facilidad de hablar mientas seguía agachado haciendo su trabajo en la operación. Estaba entrando en una zona de vital importancia y aunque era su especialista no se daría el lujo de perder concentración para evitar cualquier error posible.
-Entonces nos iremos preparando porque estoy segura que saldrá excelente esa operación. -Su colega miraba fascinada el pulso que mantenía para realizar el corte perfecto en la cabeza y así poder entrar a la zona cerebral. Las operaciones modernas permitían observar a través de una pequeña cámara lo que había dentro guiandoles en el camino. La tecnología hacía más sencilla las operaciones pero no menos complejas a la hora de depender de la mano humana, la guía servía pero el tener buen pulso, conocimiento de los nervios en este caso, de la estructura del cráneo asi como del funcionamiento del cerebro era parte importante para definirse como un buen doctor, el conocimiento y destreza era algo que la tecnología no podía sustituir.
-El tener tu confianza me da mucha seguridad, ese el tipo de cosas que de necesitan en estos momentos. -Oscar comenzaba a sudar, el peso que sentía era demasiado, se percató que muchas personas lo estaban mirando muy atentas, de pronto el personal que se convertiría en su fortaleza y ayuda se convirtió en un obstáculo para continuar con su trabajo. En esa profesión no debía existir la vergüenza ni tampoco el cohibirse al sentir mirada pero la mente y el cuerpo humano no están diseñados para soportar tanto y si eso continuaba seguro iba a explotar. -Pero por favor, no se me queden viendo así que me desconcentran.
-Lo sentimos mucho doctor, la verdad estamos muy interesados en aprender de sus técnicas y más en una operación tan complicada y rara como está. -Le respondió el anestesista que estaba en su posición pero muy observador. -Sabemos de la situación pero siempre es buena oportunidad para aprender.
Oscar sonrió y no dijo nada más, era cierto que la manera visual era muy buena maestra y él incluso había aprendido así de algunos doctores.
Resuelta esa situación se dispuso a continuar con la operación concentrándose más y haciendo de cuenta que no estaban los demás. Pidió silencio a cambio de qué pudieran ver la operación. El equipo era muy profesional así que hizo caso y solo intervenían para hacer su función. En ese momento comenzaba la etapa crítica y la más pesada de la cirugía.